| Artículos | 01 OCT 2000

Impresoras de inyección de tinta

Tags: Histórico
Versatilidad y calidad al mejor precio
Ramón A. Fernández.
La inyección de tinta es, hoy por hoy, la tecnología de impresión más popular entre los no pocos sistemas disponibles. Asimismo, las actuales impresoras basadas en dicho sistema de impresión son relativamente baratas y ofrecen una notable calidad. Pero no todas son iguales, y factores como la tinta y el papel influyen notablemente en la calidad final. Conocer estas variables le permitirá a aconsejar la impresora más adecuada para las aplicaciones de sus clientes.

Cada nuevo día que pasa aparecen en el amplio mercado informático nuevos productos destinados a cubrir las cada vez mayores necesidades y exigencias del usuario doméstico dentro del sector de la informática multimedia. Por otro lado, la fotografía digital poco a poco va ganando terreno a la fotografía clásica, ya que las prestaciones de los dispositivos relacionados con esta nueva tecnología están experimentando un constante aumento, y al mismo tiempo una significativa bajada de precios. Esto hace que, por ejemplo, las cámaras fotográficas digitales, que hasta hace bien poco tiempo estaban únicamente al alcance de profesionales, ya se encuentren disponibles para usuarios finales a precios medianamente asequibles. Igualmente, las impresoras de inyección de tinta están alcanzando un alto grado de perfección, incluso en los niveles más bajos, haciendo que sus precios sean accesibles a todos los bolsillos. Aunque todavía se puede mejorar la calidad de estos dispositivos, las posibilidades reales que actualmente presentan estos equipos cumplen sobradamente con las exigencias de la mayoría de los usuarios domésticos.
En el presente artículo vamos a tratar de mostrar, muy por encima, los procesos básicos que intervienen en el tratamiento de una imagen digital, así como todos los parámetros que influyen en dichos procesos y sus valores adecuados. El objetivo final es aclarar los conceptos relacionados con la imagen digital, y más concretamente con la impresión, así como su puesta en práctica para que como dealer sepa aconsejar debidamente a los futuros clientes, los cuales sabrán agradecer los acertados consejos que les ayuden y capaciten para que puedan obtener unos resultados óptimos aprovechando al máximo todas las prestaciones con los equipos que tengan a su alcance.
Por último, se analizan 6 impresoras de reciente aparición en el mercado, unas más que otras, que cubren a la perfección las necesidades de los usuarios domésticos, y cuyo precio no supera las 35.000 pesetas.

Conceptos básicos: el principio de un buen fin

Resolución y calidad
El conocimiento de los aspectos básicos que rodean una imagen digital es fundamental para poder entender la mejor forma de trabajar y así conseguir los mejores resultados con esta clase de dispositivos.
Cuando hablamos de máxima calidad en la presentación de imágenes siempre nos referimos a la calidad fotográfica. Así, cuando se nos habla de una impresora de calidad fotográfica, inmediatamente la relacionamos con una impresora de muy altas prestaciones cuyo resultado será equivalente al de una fotografía clásica. Sin embargo, hay diferencias entre el concepto de fotografía clásica que utilizamos como referencia y fotografía digital, que es la que se obtiene habitualmente con una impresora de inyección de tinta.
La gran diferencia que existe entre una fotografía clásica y una fotografía digital es, evidentemente, la diferencia entre un proceso analógico y otro digital. Cuando se acude a un estudio de fotografía para el revelado del carrete con las fotos de las vacaciones, se utilizan medios químicos para obtener los tan preciados negativos. De tal forma que en los laboratorios, el carrete que portaba nuestra cámara fotográfica, se introduce en una serie de atacantes y reveladores que, mediante procesos químicos, consiguen la obtención de los negativos. Con posterioridad, estos negativos se introducen en unos dispositivos que utilizan la luz para atacar a un papel fotosensible, donde la luz al incidir sobre el papel da lugar a un proceso químico cuyo resultado, tras pasar por otra serie de sustancias, es la clásica fotografía trasladada al papel. Obviamente, cuando se realiza este proceso se trabaja a escala molecular y, por tanto, la sensación óptica en el ámbito macroscópico es de que no existe discontinuidad alguna en la imagen, ya que los teóricos puntos que conforman la imagen son, en realidad, moléculas no visibles, más que con métodos especiales.
Este procedimiento tan habitual es lo que se denomina un régimen analógico. Los sistemas analógicos son procedimientos continuos o, al menos, continuos a escala macroscópica. Por el contrario, los sistemas digitales se caracterizan por ser discretos. Es decir, si se utilizan métodos ópticos de aumento convencionales, en una fotografía clásica nunca se podrá apreciar los puntos que forman la imagen, mientras que en una fotografía digital esta capacidad sí es posible.
Por lo tanto, una fotografía digital es siempre una aproximación a una fotografía analógica, que utiliza como patrón de medida de la calidad de una fotografía digital el número de puntos que contiene una pulgada, así como por el número de colores diferentes que cada punto puede tener. En la práctica, a medida que se incrementa el número de puntos se aumenta la resolución y, teóricamente, la calidad. Es evidente que si una imagen digital tiene 2.400 puntos en una pulgada, estará más cerca de parecerse a una fotografía clásica que una imagen que sólo tenga 600 puntos por pulgada (ppp.). Asimismo, una imagen digital donde cada punto pueda tener 16 millones de colores diferentes será mucho más real que una que sólo pueda tener dos colores. Por tanto, dos de los parámetros a tener en cuenta en los dispositivos que intervienen en el tratamiento digital de imágenes son la resolución, el número de puntos por pulgada, y la profundidad de color, es decir, el número de colores por punto.
No obstante, hay que hacer una serie salvedades a este respecto, ya que no es oro todo lo que reluce, y la calidad de final de impresión no viene determinada exclusivamente por la resolución máxima que el dispositivo es capaz de ofrecer.
Para el ciudadano de a pie, el único baremo para conocer qué modelo ofrece mayor o menor calidad está directamente asociado al concepto de que la calidad de una impresora se mide única y directamente por el número de puntos que puede condensar en una pulgada. Pero la calidad, mejor dicho la resolución de impresión, no se determina sólo por este factor, que sin duda es importante.
En principio, el valor de los ppp. indica el número de puntos por pulgada, pero no mide el tamaño o la posición del punto, la posición del punto, la capacidad de producir diferentes sombreados o el número de colores uniformes disponibles para la salida impresa. Todos estos factores también influyen, en mayor o menor medida, en la calidad final de impresión, siendo la combinación de varias tecnologías exclusivas de cada fabricante las que permiten obtener la mejor calidad de impresión posible.

CMY, el origen del color
Igualmente, otro de los factores que más influyen en la calidad final de la imagen es el color. Entender cómo trabajan los dispositivos con los colores ayuda a comprender las dificultades que existen en el tr

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