| Artículos | 15 SEP 2003

IBM y SCO inmersos en el conflicto Linux

Tags: Histórico
Sigue una pugna en la que usuarios y desarrolladores podrían estar implicados de forma indirecta
Mª Luisa Melo.
Vuelve el curso escolar y con él las noticias. Sin embargo, a lo largo del mes de agosto no han parado de sucederse novedades en el caso de SCO y Linux. Las últimas buenas nuevas no parecen ser tan buenas, al menos para, SCO, el que algunos han dado en llamar el baluarte defensor de “la propiedad intelectual del código fuente de Linux”. A ello hay que sumarle la contrademanda de IBM al grupo SCO y el inicio de acciones judiciales de Red Hat. Sin duda, las consecuencias aún están por ver, especialmente teniendo en cuenta que muchos usuarios y desarrolladores podrían estar implicados, indirectamente, en dicho conflicto.

SCO tiene que asumir el pago de una multa, que asciende a la cantidad de 10.000 euros, fruto de una reciente sentencia dictada por un tribunal alemán. ¿Las causas? Violar la sentencia de un tribunal alemán que obligaba a la compañía a dejar de reclamar la propiedad intelectual del código fuente de Linux y amenazar a los usuarios finales de Linux con acciones por una supuesta violación de la propiedad intelectual. Esta multa llega aproximadamente tres meses después de que un tribunal regional de Munich emitiera la orden para responder a la demanda interpuesta por la organización LinuxTag y la firma consultora Tarent.
Está claro que SCO, como propietario de la titularidad de la licencia y del código fuente, no ha mermado, en modo alguno, sus planes en pro de la defensa ante la apropiación indebida del código fuente de Linux.
De hecho, la demanda interpuesta por ambos con el fin de prevenir a SCO de lo que podrían implicar sus reclamaciones sobre una posible violación de la propiedad intelectual en Linux “sin presentar prueba alguna que así lo demostrara”, según el portavoz de LinuxTag, Andreas Gebhard, no parece haber tenido mucho efecto.
Es más, SCO mantiene su política de reclamar a todos los usuarios y desarrolladores de Linux el pago correspondiente a las licencias por aprovecharse de los códigos Unix, ya que, en caso contrario, y según SCO, asumirán el riego de ser denunciados por ello.
Así lo confirmó Jesús Vega, director general de SCO Ibérica, a Dealer World en una entrevista en exclusiva efectuada antes del verano en relación a las denuncias interpuestas por SCO fruto de presuntos delitos de copias masivas del código fuente propiedad de la compañía. Vega recalcó la advertencia a aquellas empresas que trabajaran con el sistema operativo de código fuente abierto. “Este tipo de empresas también están expuestas a convertirse en blanco de las denuncias, en caso de verificarse que están atentando contra la propiedad intelectual de Unix”, concluyó.
Según SCO, el resultado de una serie de investigaciones llevadas a cabo por empresas especializadas, a iniciativa propia, ratificaron las previsiones iniciales de la compañía y se tradujeron en una serie de denuncias, como la interpuesta contra IBM el pasado 7 de marzo de 2003 por robo de secretos comerciales, incumplimiento de contrato y competencia desleal, entre otras acusaciones. “Hemos verificado que se están efectuando copias masivas del código propiedad de SCO en Linux, con lo que hemos tomado la determinación de suspender la comercialización de Linux y sus productos colaterales”, una de las líneas de negocio del fabricante, explicó Vega.

La gesta de la polémica
Pero, empecemos desde el principio, porque el aluvión de demandas, acciones judiciales, confirmaciones oficiales y, cómo no, no oficiales acaba abrumando y, en cierta medida, disipando las verdaderas razones originarias de la polémica.
Los antecedentes en la guerra por los derechos de Unix arrancan a finales de los años sesenta. Creado por aquel entonces como un sistema operativo universal por AT&T para la gestión de grandes servidores corporativos, progresivamente, empresas como Sun Microsystems, HP o IBM comenzaron a lanzar al mercado diferentes versiones. Mientras, la titularidad de la licencia y del código fuente pasaron a Novell para ser adquiridos, finalmente, por SCO en 1995.
En un acuerdo dado a conocer a finales del mes de mayo, el Grupo SCO licenció su tecnología Unix a Microsoft. De esta manera, el fabricante de software adquiría los derechos de licencia del sistema operativo Unix del Grupo, incluyendo una patente y licencias de código fuente. El acuerdo de licencia asegura el cumplimiento de la propiedad intelectual por parte de Microsoft en todas sus soluciones, lo que le permitirá asegurar una mejor compatibilidad con Unix y los servicios de éste.
A este respecto, el director general de SCO Ibérica explicó a Dealer World 15 que “con este anuncio, Microsoft se une a las 6.000 compañías de TI, instituciones de educación y clientes que ya han licenciado el código fuente Unix para beneficiar a sus organizaciones. De hecho, conocer en profundidad el sistema operativo Unix permitirá a Microsoft conseguir una mejor integración, así como un óptimo rendimiento de los servicios que ofrece”.
El Grupo SCO creó a principios de este año la división SCOsource dedicada al licenciamiento de la propiedad intelectual de Unix a terceros. En relación a los resultados obtenidos, hasta el momento, fruto de la comercialización de estos derechos, Vega destaca que “han sido muy positivos”. De hecho, de los 21 millones de dólares de facturación registrados en el segundo trimestre de 2003, según fuentes oficiales de la compañía, 4 millones de dólares provienen de la división SCOsource.
Teniendo en cuenta que Unix es el lenguaje que sirve de base para el desarrollo de Linux y como compañía propietaria de las licencias de Linux, SCO ha decidido que está capacitado para reclamar a todos los usuarios y desarrolladores del sistema operativo de código fuente abierto el pago correspondiente las licencias por aprovecharse de los códigos de Unix.

Intercambio de demandas
Partiendo de este imperativo, en marzo de este año SCO demandaba a IBM pidiendo 3.000 millones de dólares por haber utilizado de forma inapropiada el código fuente del sistema operativo Linux.
Las críticas al respecto empezaron a llover, la primera de ellas a causa de la falta de pruebas que certificaran las supuestas violaciones de dicho código fuente. Cuando la compañía reveló dos partes del supuesto código ilegal en la conferencia de usuarios SCO Forum, éstas fueron analizadas por la comunidad Linux, quienes confirmaron que ambas partes eran completamente legales.
Éste fue el lugar elegido por la compañía para presentar sus argumentos jurídicos sobre la supuesta apropiación indebida del código de Unix por parte de IBM. Durante el discurso principal, los ejecutivos de SCO intentaron describir el litigio con IBM y la comunidad de Linux como una lucha por el futuro del software “propietario”. “Estamos protegiendo nuestros derechos de propiedad intelectual y ésta es una gran batalla que se está librando en todo el mundo”, aseguró el ejecutivo principal de SCO, Darl McBride. “Estamos peleando batallas que tendrán un impacto importante sobre todos ustedes. A fin de cuentas, la GPL (licencia pública general GNU que rige Linux) se basa en hacer el software gratis lo que destruye todo su valor”.
Dada esta situación y después de casi cinco meses de silencio corporativo oficial, la respuesta de IBM no se hizo esperar. El fabricante respondí
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