| Artículos | 01 OCT 2004

Gigabit al puesto, una propuesta para dar mayor valor a la red

Tags: Histórico
Redes de futuro para necesidades
Ramón A. Fernández.
¿Por qué conformarse con algo cuando puede tenerse más? Ésta es la pregunta que se hacen las empresas a la hora de planificar sus inversiones en informática. Y es que las necesidades actuales de las empresas en lo relativo a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) son elevadas pero nadie puede negar que en los próximos años se van a incrementar de forma exponencial. Es por eso que las empresas deben sopesar bien sus inversiones actuales para que éstas no les limiten en el futuro, porque a nadie se le escapa que un pequeño ahorro ahora puede provocar un gran gasto en el futuro.

Por este motivo, cualquier inversión en tecnología debe pasar por tecnologías que les permitan escalar las infraestructuras instaladas en caso de que así se necesite, porque pocas empresas pueden o quieren asumir una compra que en menos tiempo del deseado tengan que tirar a la basura. Apostar por tecnologías escalables o incrementar un poco la inversión en vista a tener cubiertas las necesidades futuras, son opciones que permiten a las empresas convertir el gasto en inversión, y asegurarse un tiempo de amortización más largo.
La tendencia por parte del usuario es no comprar productos a tres o cuatro años, desde el punto de vista de amortización, sino intentar realizar este proceso a cinco o siete años. Viéndolo así, las inversiones en renovación tecnológica se plantean para períodos más largos, por lo que no sólo hay que pensar en las necesidades de hoy, sino en las de mañana.

Gigabit Ethernet, una opción de futuro
Pensando en estas necesidades a largo plazo, las comunicaciones de las empresas se han incrementado en los últimos años y, no hace falta ser adivino ni tener una bola de cristal, para saber que en los próximos este incremento va a ser más importante. Por este motivo, a la hora de decidir qué tipo de tecnología hay que incorporar a la infraestructura empresarial no se puede olvidar este detalle, y es conveniente invertir no sólo en el presente, sino también de cara al futuro.
Pero la pregunta que surge es si realmente es necesaria una tecnología como Gigabit Ethernet ahora para los usuarios. Quizá muy pocos usuarios requieran ahora Gigabit Ethernet hasta el puesto de trabajo, por la cantidad de información que manejan. Pero, si analizamos las necesidades de esos usuarios en los próximos años,un porcentaje bastante elevado lo requerirán en menos de tres años y, si pensamos en que al menos algunas de las partes de la compañía lo podrían necesitar, este porcentaje asciende casi al total de las empresas, porque los contenidos que se mueven y, lo que es más importante, se moverán por las redes empresariales, necesitarán un ancho de banda muy elevado. Voz, datos, y vídeo son contenidos que en las redes que están por venir serán tan importantes como lo es ahora el texto, y aplicaciones como formación a distancia o videoconferencia, serán tan habituales como lo es ahora el correo electrónico. Porque no podemos olvidar que hace no más de cinco años, el correo electrónico era una aplicación de poco peso en la empresa que complementaba al fax y al teléfono, mientras que ahora se ha convertido en el centro de las comunicaciones de la empresa.
Pero no sólo hay que pensar a largo plazo, sino también en el presente. Evidentemente, hay dos áreas donde los clientes han empezado a utilizar Gigabit Ethernet. Primero, donde tienen servidores departamentales y, segundo, en las áreas de diseño, formación, y composición con alto contenido gráfico. En estos entornos, la necesidad a la que se enfrentan los usuarios es principalmente, el manejo de ficheros de gran tamaño. Todos los que necesiten manipular información contenida en servidores, y quieran tener información actualizada. Actualmente, los usuarios se descargan la información a primera hora del servidor, y la devuelven al mismo a última hora. Si este documento es requerido por otros, las copias no están actualizadas, y se pueden provocar problemas en la integridad de la información.
Esta necesidad va a aumentar, tanto en capacidad de la red como en número de usuarios que la requieran. No es porque el tamaño de los ficheros vaya a aumentar con el tiempo, que puede ocurrir, sino que se va a incrementar el número de aplicaciones simultáneas a las que van a necesitar acceder los usuarios en la red. Asimismo, va a haber una convergencia de tipos de datos en la misma red, y el usuario va a necesitar acceder a contenidos de voz, datos y vídeo, y eso provocará que se necesite una infraestructura de red capaz de soportar esta demanda. La cantidad de paquetes que se van a enviar por la red va a incrementarse usuario por usuario.
Y es que, como comentábamos anteriormente, acceder a contenidos multimedia o de voz va a ser tan normal como el acceso actual a la red para consultar el correo electrónico. El usuario estándar ha pasado de manejar un sistema de correo electrónico con mensajes de 20 KB, a trabajar con ficheros de más de 100 KB con absoluta normalidad, y, casi con toda seguridad, se reciben ficheros de 3 ó 4 MB todos los días. Son simples presentaciones, pero incorporan gráficos o imágenes. Si, además, se añade vídeo, la demanda de ancho de banda es muy importante.

¿Por qué dotar de potencia al extremo?
Como hemos venido comentando, el tráfico en la red se va a incrementar y las necesidades de los usuarios también. Por tanto, ¿por qué limitar sus posibilidades?
El siguiente paso lógico, una vez que se ha asumido que es necesario un mayor ancho de banda es llevar toda esta potencia y capacidad al puesto de trabajo de cada usuario, evitando los cuellos de botella que se generarían en una red cuyo núcleo circulara a mayor velocidad de lo que es capaz de transmitir a los puestos de trabajo. En un cálculo rápido, un usuario con una tarjeta de red Gigabit Ethernet en una red que le ofrezca esta velocidad, podrá acceder a la información diez o cien veces más rápido que otro usuario que cuente con una tarjeta de 10/100, con lo que el ahorro en tiempo es importante. Asimismo, la posibilidad de trabajar en modo local con grandes ficheros descargados de la red, es otra razón más que suficiente para pensar en el cambio.
Pero, por si esto fuera poco, la posibilidad de acceder a nuevas posibilidades y aplicaciones, vetadas para aquellos usuarios que no cuentan con el ancho de banda suficiente, permitirá a la empresa ir mejorando sus instalaciones sin pensar en tener que cambiar la infraestructura de red por hacer cualquier cambio en las aplicaciones que utilicen los usuarios.

Más de lo mismo, pero mejor
Por si todas estas ventajas fueran pocas, hay un detalle que no se debe olvidar a la hora de apostar por esta opción en la renovación de las infraestructura de red: se trata de más de lo mismo, pero mejor. Es decir, la tecnología Gigabit Ethernet no es más que Ethernet a mayor velocidad, por lo que no es necesario tirar todo a la basura y empezar de nuevo. De hecho, la evolución puede ser gradual, no es necesario un salto al vacio.
Cuando Ethernet se convirtió en un verdadero estándar, los 10 Mbps de velocidad de transferencia que ofrecía eran más que suficientes para poder satisfacer las necesidades de los clientes de esa época. A medida que fue transcurriendo el tiempo, la creciente potencia de los equipos informáticos y de las aplicaciones
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