| Artículos | 01 ABR 2001

E-Learning

Tags: Histórico
La enseñanza virtual
Ramón A. Fernández.
Uno de los mejores indicadores del grado de desarrollo de un país es la cantidad de recursos que destina a la educación. En la empresa las inversiones dedicadas a la formación de su personal son, igualmente, pistas fiables de su grado de desarrollo y, lo que es más importante, de su preparación para asumir los retos fulgurantes de negocio que se producen en su sector económico. El dealer se enfrenta a uno de los sectores más duros en cuanto a competitividad y donde los cambios en tecnológicos y de productos más rápidamente se producen. La tecnología de e-learning ofrece al dealer una excelente herramienta con la que adaptarse a esos cambios, pero no sólo para reciclar a su personal, sino también para ofrecer a sus clientes la capacitación que estos puedan demandarle en sistemas y servicios implantados y, por supuesto, como una nueva oportunidad de negocio.


El progreso económico y tecnológico exige, inevitablemente, en los trabajadores una preparación profesional altamente especializada y muy competitiva que no termina con el ciclo formativo de juventud y la incorporación al mundo laboral. Bien al contrario, las empresas están abocadas a invertir de manera continua en un mejor entrenamiento de sus empleados que recicle periódicamente sus aptitudes productivas para que la compañía pueda mantener su grado de competitividad en el mercado en el que se desenvuelve. Hoy en día, cualquier escenario económico se dispone de unos ciclos tecnológicos cuya duración son cada vez menor. En informática, ésta es una circunstancia aún más acentuada y una de las características que definen al sector. Si en cualquier entorno resulta importante mantener actualizada la capacitación del personal, en el dinámico mundo del ordenador es un aspecto crítico, no sólo de cara a la cuenta de resultados de la compañía, sino para, incluso, su propia supervivencia. En este marco, la opción de la formación a distancia se convierte en un medio imprescindible para posibilitar la capacitación continua bajo unas circunstancias en las que tiempo, oportunidades y desplazamiento representan cortapisas que dificultan, y mucho, el despliegue o desarrollo de un plan de formación tradicional continuado y adecuado al personal de cada empresa.

Pero la capacitación a distancia no es un fenómeno reciente. Surge a comienzos de siglo como respuesta a la demanda de profesionales cualificados que la consolidada Revolución Industrial reclamaba en un entorno productivo de parecidas circunstancias a las actuales, en cuanto a urgente necesidad de especialización. Aparece en Inglaterra, como cuna de la nueva concepción industrial y se exporta a otros países según se van incorporando a la modernidad que marcó esa revolución. En nuestro país, el retraso industrial retarda su implantación y se consolida como alternativa educativa en la capacitación profesional cuando la falta de técnicos especialistas en todos los ámbitos de la industria se vuelve insostenible, situación que se produce con el despegue industrial acelerado que se produjo en la España que salió del aislamiento internacional a la que fue condenada al finalizar la II Guerra Mundial.

Ahora bien, la formación a distancia no es una modalidad educativa sólo aplicable al mundo profesional. Esta alternativa de aprendizaje abarca cualquier materia y se dirige a cualquier tipo de persona que por circunstancias personales, sociales, geográficas o de otra índole no puede optar a seguir un plan de instrucción presencial normal. Sí es cierto que las características de este modelo de docencia se ajustan mejor a las particularidades de currículum que se dan en el ámbito laboral, donde normalmente se requieren ciclos cortos, puntuales, pero continuos. Obtener una titulación reconocida por los organismos oficiales, aprender un idioma, tocar la guitarra o cursos de especialización en cualquier materia, son algunas de las muchas propuestas que los centros de educación a distancia mantienen en su amplio catálogo, entidades que, en algunos casos, hacen gala de un rancio abolengo en esta actividad.

En este tipo de cursos, los contenidos didácticos, el plan de estudios y todo el material de apoyo entregado al estudiante ha ido utilizando como soporte los distintos medios que la tecnología del momento ofrecía y que mejor se adaptaba al aprendizaje que se buscaba. El alumno matriculado en este tipo de cursos ha podido utilizar libros, la radio, el correo, la televisión, cintas de vídeo o CD-ROM, para alcanzar los conocimientos que pretendía, apoyándose, normalmente, en consultas telefónicas, postales, e, incluso, reuniones presenciales realizadas a los profesores, bien para despejar dudas o bien para profundizar más en el temario propuesto. En cualquier caso, todo el material audiovisual o multimedia proporcionado estaba enfocado a facilitar una instrucción que exige un alumno motivado y disciplinado para completar todas las fases de los estudios en el tiempo propuesto y por sí mismo. Sin embargo, el advenimiento de Internet, con su difusión multitudinaria, facilidad de uso y capacidades, ha abierto nuevas posibilidades en esta modalidad de formación que ofrecen al educador un marco muy cercano al modelo presencial clásico: e-learning.


Evolución del e-learning
El nuevo término e-learning sirve para designar la nueva perspectiva con la que entender la formación a distancia que Internet está posibilitando: virtual. Esta nueva óptica con la que contemplar la estructura y mecanismos educativos nace como consecuencia del cambio en la cultura y necesidades de aprendizaje, una evolución que surge como respuesta a los nuevos conceptos que la tecnología trae consigo y, paradójicamente, al amparo de las nuevas posibilidades que esa misma tecnología está aportando. Los soportes tradiciones para la educación a distancia están siendo sustituidos por las facilidades disponibles en la Web y ya ha introducido un nuevo término en el diccionario informático: webucation. Hasta hace muy poco, también ha tenido mucho predicamento la educación CBT, CD-ROM Based Training, entrenamiento basado en CD-ROM, pero en este caso estamos ante un curso, también no presencial, pero que utiliza como soporte para su impartición el CD-ROM. E-learning o webucation supone un paso más adelante, utiliza técnicas y metodologías similares a los cursos CBT, pero el tiempo para acceder a ellos no es diferido.

Sin embargo, a pesar de que se intenta plantear la formación on-line como un compendio de nuevas tecnologías desarrolladas y dirigidas a facilitar y potenciar el aprendizaje del alumno, las herramientas que componen cualquier curso vía Web son las que habitualmente se utilizan para otras facetas de Internet. La oferta de los centros de e-learning basa sus cursos y contenidos en páginas Web, donde se incluye todo tipo de apoyo multimedia, como voz o vídeo. Las tutorías que ofrecen los instructores y el contacto de los alumnos con otros del mismo curso se desarrollan utilizando el correo electrónico, chats, foros de discusión o la videoconferencia. Es decir, el modelo e-learning por sí mismo no aporta ninguna novedad técnica a la utilización de la Red. El verdadero potencial de esta nueva forma de contemplar la formación reside en la conjunción de todos esos elementos con los que se puede impartir cualquier contenido didáctico, de forma muy flexible para el alumno, que se e

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