| Artículos | 01 OCT 1995

El sector IS versus Microsoft

Tags: Histórico
Cate T. Corcoran.

Microsoft, el gigante del software, está dando lugar a que los directores IS se sientan algo más que intimidados.

Aparte de las relaciones entre Microsoft y el Departamento de Justicia de Estados Unidos, los directivos IS en algunas de las principales empresas de ese país tienen sus propias preocupaciones también con respecto a Microsoft, y se están sintiendo incómodos con su dependencia de esta firma para tantos tipos de productos. Les gustaría que existiera una tercera comunidad de software, más vital, en la que el factor dominante fuera la innovación, y no el poder de mercado.

Aunque los productos Microsoft dominan claramente el sector, la relación entre la principal compañía de software del mundo y algunos de sus clientes más importantes se está deteriorando. Algunas tecnologías, como el protocolo OLE 2.0, que promete la cooperación entre aplicaciones, aunque a un elevado coste en recursos del sistema, y algunos lanzamientos con fallos, como el Word 6.0 para Mac, no están cumpliendo con sus expectativas. Muchos de estos directores IS, que son responsables de decenas de miles de ordenadores en red, piensan que Microsoft tiene una posición de monopolio y ha comenzado ya a actuar en contra de los intereses de sus clientes.

"Pienso que Microsoft es una buena compañía, y que ha hecho muchas cosas por el sector," -dice Bob Wilson, director de soporte de usuarios finales de la compañía de seguros Century Companies of America, de Waverly, Iowa, que posee miles equipos de sobremesa-"pero ha crecido hasta un punto en que me asusta. Obviamente, es bueno que existan algunos estándares, pero mi preocupación está en que un vendedor puede llegar a ser demasiado potente, hasta un nivel en que algunas de las cosas que hace pueden redundar más en sus propios intereses que en los de los demás".

Los directores IS en particular se muestran preocupados de que los productos Microsoft no están cumpliendo con su reputación de excelencia técnica, y de que la compañía sólo respalda estándares que cumplen con sus propias necesidades, y no con las del mercado. Algunos observadores argumentan que si Microsoft no satisface las necesidades del mercado, es seguro que otro vendedor lo hará (es decir, que será la presión del mercado la que decidirá respecto el monopolio.) A esto replican los directores IS que cambiar a un nuevo vendedor así resulta cada vez más difícil, ya que las empresas no pueden simplemente cambiar una aplicación de productividad personal por otra. Según estos compradores, las interdependencias del software han hecho que un paso así resulte prácticamente imposible.

El rendimiento como problema

Los profesionales del sector IS se quejan de que las aplicaciones y estándares más recientes desarrollados por Microsoft son lentos y consumen demasiados recursos.

"La realidad es que Microsoft opta por llenar sus paquetes con múltiples funciones y características, independiente del valor de éstas, y presta demasiada poca atención a la optimización de la codificación," afirma "Samuel", un director IS de una de las principales firmas de productos de consumo de Estados Unidos. ("Samuel" es un seudónimo, como muchas de las fuentes de este artículo. Samuel trabaja para una gran compañía, con reglas estrictas que impiden mencionar las fuentes de información).

"Al pasar de una versión a otra, cada una es mayor que la anterior, requiere más espacio de disco, necesita más memoria para funcionar, y funciona peor desde el punto de vista del rendimiento. Microsoft no está prestando atención al rendimiento como problema, sino que está recurriendo a aumentar el rendimiento del procesador para potenciar el rendimiento de la aplicación", afirma Samuel.

"Microsoft produce buenas aplicaciones, pero el problema es que éstas son lo que yo llamo flablubberware", señala "Elías", un analista de tecnología de una compañía de seguros del Medio Oeste de Estados Unidos, con decenas de miles de PCs. "Las aplicaciones son todas abultadas, lentas, y requieren gran cantidad de recursos. Aunque en las demostraciones funcionan bien, no puede pedírseles mucho, ya que no puede uno permitirse adquirir el hardware necesario para ello".

El estándar OLE 2.0, que aparece junto con el lanzamiento de Windows 95, es criticado frecuentemente por su arquitectura, que consume una gran cantidad de recursos. Por ejemplo, para leer una hoja de trabajo Microsoft Excel intercalada en un documento Word, los usuarios deberán de tener ambos programas en sus sistemas. Cuando el usuario realiza en realidad cambios a la hoja de trabajo, se lanza Excel desde dentro de Word. Por otra parte, el producto OpenDoc, de próxima aparición, es controlado desde el sistema operativo, no desde la aplicación, así que utiliza muchos menos componentes.

Estos directores IS observan una tendencia en la que Microsoft necesita varios años para cumplir sus promesas o entregar un producto aceptable, como sucedió en el caso de Windows, y, en consecuencia, se muestran dudosos ante las afirmaciones de Microsoft, en particular cuando se trata de sistemas críticos.

"Todo el mundo está invirtiendo sus recursos en tecnologías que están actuando consistentemente por debajo del rendimiento requerido", afirma Elías, y añade que Windows 95 podría ser el próximo ejemplo de ésto. "Windows 95 no es una mejora tan grande como podría pensarse frente a Windows, y presentará fallos durante algún tiempo".

Un nuevo tipo de estándares

Tradicionalmente, los estándares del sector informático han quedado incluidos en dos categorías: estándares de facto, que son consecuencia de su posición de dominio en el mercado, como DOS, y aquellos que son consecuencia de que un grupo de vendedores intentan ponerse de acuerdo sobre una implementación consistente de una determinada tecnología, como Ethernet. Recientemente, Microsoft ha ofrecido un tercer enfoque. Crea una interfaz de programación, como su Messaging API (MAPI), y lo ofrece al resto de la comunidad de software para que pueda conectarse a él (afirmando que su posible dominio sobre el mercado convertirán a ese API en un estándar de facto).

Muchos de los directores IS de las principales compañías de Estados Unidos no están satisfechos con el enfoque adoptado por Microsoft para el establecimiento de estándares, y piensan que Microsoft está promoviendo estándares técnicamente inferiores. Son muchos los que consideran que Microsoft crea estándares para obtener una ventaja sobre la competencia, y añaden que ha eliminado otros satisfactorios cuando no sirven a sus objetivos.

"¿Cuántos estándares no ha abandonado Microsoft, que hubieran promovido una competencia abierta?", pregunta "Zachary", un director IS de una empresa de productos químicos del Medio Oeste de Estados Unidos, citando como ejemplos el estándar de bases de datos ODBC, el estándar de objetos CORBA, y otros.

La importancia del todo es mayor que la de las partes

"Estamos entre la espada y la pared," dice Andrew Block, especialista IS senior en la firma Lockheed Missiles and Space Co., Inc., en Sunnyvale, Calif., que tiene aproximadamente 8.000 Macintosh y 6.000 PCs. Lockheed ha adoptado como estándar hace algunos años el conjunto Microsoft Office, porque, en aquel momento, Microsoft ofrecía las mejores aplicaciones en el Macintosh, señala Block, pero cuando apareció Word 6.0, Lockeed se arrepintió de su elección. "El software es mucho más lento, requiere más recursos, y probablemente nos obligará a hacer la actualización de todo nuestro software", dice Block.

No es ningún secreto que los usuarios están insatisfechos con Word 6.0 para el Macintosh, y hay que reconocer que Microsoft ha sido rápido en admitir que había cometido un error. No obstante, hasta que Microsoft presente la próxima versión, Lockheed y otras firmas están bloqueados con la Versión 6.0.

"Resulta

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