| Artículos | 01 DIC 2001

El libro electrónico: cómo llevar El Quijote al PDA

Tags: Histórico
Yolanda Sánchez.
Oir el galope de los caballos, ver en video el momento más álgido de una novela o conseguir más información a través de un enlace en forma de nota a pie de página, son algunas de las promesas que trae consigo el libro electrónico. Si se trata de una realidad o de falsas esperanzas lo veremos durante los próximos dos años, según han asegurado las compañías con intereses en el sector.

Varios escritores ya han hecho su apuesta por la nueva tecnología, como es el caso de Stephen King o Arturo Pérez Reverte que publicaron sus últimas obras en la Red. Aunque junto a estos ejemplos podemos encontrar otros intentos de acercamiento a esta tecnología de última generación, el mundo del libro, en términos generales, sigue siendo tradicional.
A pesar de ello, algunas editoriales como Planeta ya han empezado a interesarse por el formato electrónico y, como en este caso, ya están trabajando de manera conjunta con fabricantes del mundo de las Tecnologías de la Información. De todos modos, es el mundo de la enseñanza donde puede que el libro electrónico tenga su gran triunfo y ya hay algunas instituciones educativas, como es el caso de la UNED, que están experimentando con la nueva tecnología.

Software: entre dos aguas
En el mercado del software de lectura de e-books se está librando una batalla entre dos gigantes del mundo de las tecnologías: Adobe y Microsoft. Aunque la competitividad entre las dos marcas en un hecho, ambos ofrecen a los usuarios la descarga gratuita de sus programas de lectura, completamente incompatibles entre sí, con la finalidad de que, en algún momento, se encuentre el sistema de hacerlos converger a un único modelo. Con esta intención, han alcanzado acuerdos estratégicos con conocidas librerías on-line para distribuir e-books en su formato. De todos modos, las dos compañías son conscientes de que es necesario llegar a un consenso para propiciar el verdadero despegue del libro electrónico.
Microsoft Reader es un programa con el que el usuario accede a través de su ordenador personal a los catálogos de las librerías, descarga los libros y los lee. Permite realizar búsquedas en el texto, subrayar o añadir anotaciones y marcadores. Este sistema está basado en un formato conocido como “.Lit” y viene acompañado por herramientas que facilitan la lectura y protegen los derechos de autor.
Por su parte, Acrobat ebook Reader es el software de lectura de Adobe. Para su creación y expansión, la empresa adquirió la distribuidora estadounidense Glassbook, especializada en el mercado de los libros electrónicos. Este programa tiene prácticamente las mismas aplicaciones que el programa Microsoft Reader, con la diferencia de que funciona sobre el formato PDF de la propia Adobe.
Aunque en principio parece que ambos desarrolladores de software se encuentran en la misma situación, la verdad es que Adobe cuenta con la ventaja de que el mercado está ya familiarizado con este tipo de formato y muchos usuarios utilizan el PDF con asiduidad.
Los desarrolladores de este tipo de libros esperan unificar los estándares de la industria con la iniciativa Open ebook 1.0 Publication Structure Specification, una propuesta de dominio público que perfila un formato de archivo común para los contenidos de los libros electrónicos basados en los lenguajes XML y HTML. Sin embargo, y tal como señala Marion Melani, jefe de marketing de Adobe Acrobat, “la especificación Open e-book fue un gran primer paso, pero aún hay algunos temas por resolver”.

Problemática del e-book
Las lagunas que se siguen encontrando en el mundo del libro electrónico hace que se sitúe la fecha en la que el negocio empiece a dar beneficios en un plazo aproximado de dos años. Durante las jornadas sobre el libro electrónico celebrados en la pasada edición de SIMO y organizadas por Microsoft, Txema Arnedo, responsable de e-books de la compañía, comentó que la base del modelo de negocio para los partners de Microsoft Reader se basará en “el alquiler de los servicios por parte de las editoriales a los proveedores de la tecnología, ya que el coste del paquete del producto alcanza los 100 millones de pesetas, un precio que arruinaría a cualquier empresa editorial que pretendiese adentrarse en este mundo”.
Aunque no se puede hablar por el momento ni de inversión ni de facturación, todos los ponentes coincidieron en señalar que los libros electrónicos son un filón para el negocio editorial, pero, por el momento, no aportan beneficios.
Pero mientras el libro electrónico pasa de ser una novedad a ser una realidad tangible, muchas son las cuestiones que se plantean. El interés se centra en asuntos tales como la protección de los derechos de autor o la gestión de los derechos digitales.
Cuando alguien compra un libro en formato tradicional puede leerlo tantas veces como quiera e incluso prestarlo a otras personas. Sin embargo, nadie puede, legalmente, fotocopiar un libro. Esta norma, conocida por todos, está destinada a preservar los derechos de autor. En el caso de los libros de formato electrónico, se han tenido que desarrollar algunas estrategias tecnológicas para preservar los derechos de autor. Actualmente, los libros electrónicos que protegen estos derechos sólo pueden ser leídos en el ordenador o dispositivo en el que se hayan descargado de forma legal. Así, el usuario podrá leer el libro las veces que quiera pero no podrá copiárselo a un amigo ni enviarlo por correo electrónico.
Sin un software que garantice la legalidad mediante la encriptación de datos, sería posible hacer miles de copias de un libro electrónico y distribuirlas por todo el mundo sin ningún control. Por ese motivo, las empresas editoras utilizan un estándar llamado Open ebook. Este sistema ha sido creado por grupos de trabajo integrados por las principales empresas del mundo interesadas en el ámbito de los libros electrónicos, desde los fabricantes de software y hardware hasta las editoriales.

Hardware: realidad o ciencia ficción
Aunque los libros electrónicos se refieren a la “forma” en la que se transfiere la información y no hace referencia al soporte, ya hay empresas que están diseñando nuevos dispositivos. Así, los fabricantes defienden sus sistemas como la evolución del papel, aunque realmente están en una fase muy incipiente.
En principio, el libro electrónico puede ser descargado tanto en el ordenador personal como en otros soportes portátiles como es el caso de los PDA. Como las características de salida de ambos dispositivos son muy diferentes suele hacerse a través de versiones diferentes para cada medio.
Sin embargo hay empresas como Xerox o E-link que están ideando un soporte a medida del nuevo sistema. Se trata de un libro de papel con pequeñas micro cápsulas cargadas eléctricamente que aparecen blancas o negras, en función de dicha carga, y muestran instantáneamente el nuevo texto cuando se les suministra una señal eléctrica. Los investigadores del parque tecnológico de Xerox ya lo han bautizado como Gysicon y lo describen como “papel digital”.


Pistas sobre la realidad del libro electrónico
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¿Cuál es la opinión de los usuarios sobre el libro electrónico?
El 31 por ciento cree que es un avance técnico muy imp

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