| Artículos | 01 MAY 1997

El euro y el año 2000, los grandes miedos de la informática

Tags: Histórico
Luis González.

Hay dos grandes temas que preocupan a todo el mundo de la informática para los próximos años: la temida llegada del año 2000 y el cambio de moneda europea bajo la unificación del Euro.

Ambos eventos, sin duda con grandes repercusiones en todos los ámbitos de la vida, prometen grandes cambios en lo que a la informática se refiere, sobre todo en lo concerniente a todos los sistemas operativos de los ordenadores mundiales, así como un doble trabajo para las máquinas europeas. Tanto uno como otro suponen una tremenda inversión en actualización y reconversión, aunque mucho más para las grandes entidades que para los usuarios domésticos. No en vano, las instituciones públicas están lógicamente preocupadas ante la inminente llegada de los dos cambios más importantes en la última era.

Es por ello que este tema se está tratando ya, en numerosos foros y debates internacionales de forma insistente, en busca de las salidas más válidas y menos costosas para todos.

Pese a que los dos cambios evidencian un notable contratiempo para todos, no cabe duda de que significan dos tipos distintos de problemas, y por ende, necesitan de soluciones distintas, por lo que no está de más analizarlos por separado.

La llegada del año 2000

El cambio de milenio supone, en lo que a la informática se refiere, un problema mucho más grave de lo que en principio se podría pensar, y cuya solución aún está en el aire.

Después de veinticinco años usando la norma estándar de representar el año por dos dígitos, la llegada del próximo siglo provocará un enorme impacto en los negocios, sistemas operativos y software, principalmente.

Operaciones tan simples como comparaciones, cálculos, clasificaciones, o fechas, pueden arrojar resultados erróneos si hablamos de dos siglos distintos. Llegados a este punto, hay que analizar las cuestiones que son necesarias adaptar, y determinar realmente la cantidad de problemas que supondrá la llegada del año 2000, así como las fases, el tipo de adaptación, las herramientas a utilizar, los sistemas resultantes, los plazos y los costes de la operación. Sin duda un arduo trabajo que hay que realizar en un plazo menor a tres años.

Para poder alcanzar a entender la totalidad del problema, hemos hablado con Ricardo Estévez Macho, gerente de Coritel, empresa dedicada a las soluciones integrales informáticas, y asociada al grupo Andersen Consulting.

Para él, la llegada del año 2000 no es problemática por el cambio de milenio en sí, sino por "como se han venido desarrollando los programas informáticos. Tradicionalmente, y durante mucho tiempo, se han utilizado en los programas dos dígitos para representar el año, y cuando lleguemos al 2000 y aparezca 00, 01... el sistema no va a distinguir esos datos de lo que significaría haber escrito 1900; esto va a generar que los datos de todos los sistemas informáticos funcionen erróneamente. El programa puede actuar bien y no fallar, pero arrojaría datos erróneos".

Para evitar todo este gran embrollo, la única solución válida que observa nuestro entrevistado es "revisar todos los sistemas informáticos a todos los niveles. De los ordenadores que actualmente están saliendo al mercado, algunos vienen ya preparados y otros no, pero para que algo se pueda considerar completamente a salvo del problema del año 2000, todas sus piezas individuales han de estar libres de este problema; en un sistema, ya sea grande o pequeño, se empieza desde el hardware, el sistema operativo, la aplicaciones, los paquetes... es decir, todos los elementos que estén involucrados deben estar libres".

Ya hay versiones de algunas aplicaciones corregidas, pero eso no significa que el que disponga de versiones anteriores esté libre del problema, pues éste va algo más allá. Como afirma Ricardo Estévez, donde no existan esos cambios de versiones, donde no se corrigió el problema, puede ser susceptible de fallar llegado el año 2000. Y hay todo un software de maquinaria en el mercado que va a estar afectado: desde el terminal de un cajero, a la barrera de un parking, los sistema de aperturas de las puertas de los bancos, control de sistemas de misiles, de satélites, etc., donde el software sólo se cambia cuando se estropea la máquina. Todo lo que utilice un programa informático puede estar afectado".

Para hacernos una pequeña idea de la magnitud del problema que estamos tratando, daremos sólo un dato: la estimación del coste que supondría a nivel mundial arreglar este problema, según el Gartner Group, oscila de 200 a 300 mil millones de dólares, y como indica nuestro interlocutor "esos costes dependen de cuándo se aborde el problema pues, según un estudio de JP Morgan, cada año que pasa, el coste se multiplica casi por dos".

Coritel ya ha abordado este problema, y según Ricardo Estévez, "llevamos desde el año pasado con un servicio dedicado a resolverlo con nuestros clientes, basado en varios pilares: una metodología desarrollada por Andersen Consulting y apropiada al cambio, unos equipos humanos especializados en el problema, y la utilización de herramientas que puedan ayudar a resolver el problema".

Para el usuario doméstico, el reto del año 2000 también puede suponer un obstáculo, y debe buscar las soluciones adecuadas cuando aún está a tiempo. Tal y como afirma nuestro entrevistado, "lo primero que debe hacer es comprobar que su equipo funcione correctamente, y hacer pruebas muy elementales, como ponerle el año 2000 y ver qué pasa, así como verificar que las herramientas que posee están garantizadas por el vendedor como libres del problema, y evaluar la validez de las aplicaciones que tiene".

Sin embargo, lo realmente grave de este problema es que, solucionar a nivel de las empresas de este país la llegada del 2000, supone que no habrá suficiente personal para atacar el problema. Ricardo Estévez nos los explica con un pequeño cálculo: "partiendo de la elaboración de un nuevo concepto llamado LOC (líneas de código), una compañía media en España suele tener unos 20 millones de LOC, y suponiendo que hay en España 1.000 empresas de esta importancia, estamos hablando de 20 mil millones de líneas de código. Según una estimación que se realiza actualmente, son necesarias de 3 a 4 personas para corregir un millón de LOC en un año".

Es decir, serían necesarias de 60.000 a 80.000 personas para corregir todas las líneas de código en un año, aunque serían la mitad, pues disponemos de dos años antes de llegar al año 2000. Lo que es lo mismo, de 30 a 40 mil programadores.

Como nos apunta Ricardo Estévez, "según el informe del Garnert Group, el 50 por ciento de las compañías que sufren este problema seguirán sin haberlo resuelto a finales de siglo. El mensaje que ha lanzado este grupo es que hay dos opciones: o afrontar la corrección del año 2000, o abandonar la actividad. Cualquier empresa que use un sistema informático, y yo creo que actualmente son prácticamente todas, si llegado el momento no puede tener confianza en los datos que obtiene, se inhabilita".

Otras teorías tienden a quitarle hierro al asunto, argumentando que se puede ahorrar mucho tiempo y dinero si las personas que revisen esas líneas de código son las mismas que las han programado originalmente, pues ya sabrían con certeza dónde tienen que buscar, y qué es lo que tienen que corregir. Es decir, que los programadores originales tienen mucho que decir, todavía estamos a tiempo.

Otra posible solución, que ya se está llevando a la práctica, es la utilización de diversos sistemas de búsqueda automática, que son capaces de determinar dónde puede residir el problema, suponiendo por ello, un gran ahorro en material humano y, por supuesto, económico. Pese a todo, el problema sigue estando ahí.

Con semejante futuro, con unas perspectivas tan poco halagüeñas, pocos son los consejos que actualmente se pueden dar a las empresas. Más pesimista se mue

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