| Artículos | 01 ENE 1996

El efecto año 2000 requerirá una inversión de 72 billones de pesetas en todo el mundo

Tags: Histórico

Además de las consabidas profecías del fin del mundo y los desastres del cambio de milenio, la llegada del año 2000 traerá consigo más de un quebradero de cabeza a los clientes de aplicaciones informáticas, diseñadas en su mayoría para calcular fechas que comiencen con los dígitos 19. Existen millones de aplicaciones en todo el mundo que pueden comenzar a mostrar fallos a partir del primero de enero del año 2000, en lo que ya se ha bautizado como "efecto año 2000". Según las cifras disponibles, un 90 por ciento de las aplicaciones comerciales fallarán a partir de 1999 si no son corregidas antes, con lo que los costes de resolución podrán alcanzar una cifra mundial de 600.000 millones de dólares, 72 billones de pesetas aproximadamente.

El problema de hecho ya está aquí, y de acuerdo con las previsiones del Gartner Group, el 20 por ciento de los programas de grandes ordenadores comenzarán a fallar de inmediato debido a problemas de cálculos con fechas, porcentaje que puede incrementarse al 90 por ciento durante los próximos años. Las cifras son inquietantes en el área de grandes sistemas, ya que se calcula que no habrá suficientes programadores en el mundo para corregir los cálculos, por lo que se prevé más que necesario llevar a cabo el cambio de los antiguos programas cuanto antes. La polémica se ha desatado, especialmente en los Estados Unidos, acerca de las incorrecciones futuras. Así, a partir del año 2000, las aplicaciones antiguas no podrán realizar tareas de previsiones, presupuestos, seguros y planificación de recursos humanos, pues las fórmulas que utilicen fechas serán incapaces de efectuar cálculos fiables. De esta forma, los años 1970 y 2070 estarán ambos representados con el mismo número, 70, y la lógica de "a mayor número, fecha posterior" quedará fuera de lugar, pues 2001, representado como 01, aparecerá como anterior a 97 (1997), etc.

En cuanto a gastos derivados, las teorías más fatalistas apuntan a costes cercanos a los 500 millones de pesetas en cambios de código para compañías de tamaño estándar, con unos ocho mil programas en el mainframe que afecten a funciones comerciales.

Para resolver el cambio de fecha, las organizaciones deberán primero considerar el reemplazo de los sistemas domésticos por paquetes de aplicaciones adquiridos y, en segundo lugar, aplicar y reutilizar modificaciones específicas para cada aplicación. En última instancia, habrán de efectuar expansiones de los campos de datos.

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