| Artículos | 15 DIC 2000

El coche inteligente

Tags: Histórico
Lo que creíamos ciencia-ficción está cada vez más cerca
Yolanda Sánchez.
Los coches del futuro son capaces de reconocer la voz humana, capaces de "ver" obstáculos a larga distancia y son, incluso, capaces de elegir ellos solos la ruta más adecuada para llegar a casa evitando atascos. Saben si el conductor está cansado, vigilan su funcionamiento para evitar accidentes por fallos técnicos, mantienen la distancia de seguridad y accionan su limpiaparabrisas con las primeras gotas de lluvia. Por si fuera poco, en caso de accidente llaman automáticamente al servicio de urgencia.

Cuando las tecnologías nos permiten llegar a casi cualquier parte, convertir una casa en una oficina o comprar desde el sillón, los automóviles no pueden quedarse atrás. Como quedó claro en la convención Convergence 2000 celebrada el pasado mes en Detroit, las grandes compañías de las nuevas tecnologías como la del automóvil van a desarrollar conjuntamente lo que se puede llamar "el coche del futuro".
Los tiempos se imponen y es necesario que el acceso a Internet y la posibilidad de controlar el correo electrónico, entre otras cosas, también encuentren su lugar en el automóvil . El desafío está ahora en conseguir un coche-oficina móvil que no interfiera en la conducción y, además, venga a sumarse a los sistemas de seguridad propios del coche. La tecnología dentro del automóvil juega así un doble papel: la convergencia de las comunicaciones y la alerta al conductor ante cualquier peligro.
Desde hace tiempo, las nuevas tecnologías se aplican a cuestiones relacionadas con el motor: localización de coches robados, abrir semáforos para dar paso a las ambulancias o conocer la posición, por ejemplo, de los puntos de atención en caso de urgencia. Pero dentro de los automóviles ya se encuentran sistemas que nos son familiares como el cambio de marchas automático frente al manual.
Los coches inteligentes ya no son sólo prototipos de exposiciones, algunas marcas ya los han puesto en la calle.

De la mano hacia el coche del futuro
Las grandes empresas del sector de las telecomunicaciones trabajan por separado en proyectos de investigación para desarrollar ideas y ofrecerlas al mercado. Pero en los últimos años, son muchas las empresas que se han asociado en esta carrera por encontrar la forma de hacer un automóvil casi autosuficiente. El objetivo es integrar la comunicación informática en los futuros automóviles. Intel, BMW, Nokia o Citroën son algunas de las compañías involucradas para conseguir nuevas posibilidades para los conductores. IBM, Delco, Netscape y Sun Microsystems aúnan esfuerzos para conseguir el "coche fantástico" del siglo XXI. Consiste en integrar buena parte de las tecnologías que hacen posible la comunicación entre el hombre y las máquinas gracias al entorno de programación Java. Los coches inteligentes son capaces de recibir información de Internet desde cualquier fuente de información electrónica y combinarla con los datos del ordenador del automóvil, para ofrecérsela al conductor a través de la voz para que no aparte la atención de la conducción en ningún momento.
El coche está dotado de un sistema de reconocimiento de voz y un sistema de traducción de texto a voz, de manera que una persona pueda dar instrucciones verbales al coche. Las posibilidades son infinitas: se puede conectar e informar en pleno viaje de cualquier avería y enviar mensajes a un servidor Web específico para que elabore un primer diagnóstico. Puede orientar sobre la ruta más indicada para dirigirnos a nuestro destino, informarnos sobre el tiempo en la carretera o estar en contacto con la información económica de última hora.
Los sistemas ACC y HC de BMW permiten mantener la distancia de seguridad y adaptar la velocidad del coche a la densidad del tráfico, siguiendo en todo momento el trazado de la carretera. Esto también es posible con el sistema "Distronic" de Mercedes. Mediante un radar colocado en el frontal del coche, el vehículo mide la distancia, posición y velocidad respecto del coche que circula delante. Cuando detecta que disminuye la distancia entre ambos, el sistema interrumpe de forma automática la aceleración o acciona los frenos. Al mismo tiempo, una cámara de vídeo en el parabrisas va observando el trazado de la carretera y calcula la línea ideal que deberán trazar las ruedas. Estos datos se traducen en impulsos de dirección. El conductor nota como el volante se gira hacia el lado correspondiente. No se trata de una conducción completamente automática sino de una ayuda.
En el caso en que se produzca un accidente, sólo se necesita apretar un botón para que los servicios de emergencia en carretera sepan lo que ha ocurrido, cómo y dónde. Todo ello gracias a los sistemas de asistencia en carretera TAS para Ford y Odysline para Renault. Esta tecnología se basa en un teléfono manos libres, una radio y un receptor de satélite que es el encargado de determinar la posición del vehículo en cada momento. El sistema de la marca Ford también se pone automáticamente en funcionamiento cuando se acciona del airbag. El dispositivo Odysline tiene tres botones: el rojo, marca la llamada en caso de accidente o problema médico; el anaranjado, de averías; y el verde pone al usuario en contacto con un conjunto de servicios que incluye informaciones relativas al tráfico.
Las diferencias entre este tipo de coche y los de hoy serán palpables desde el primer momento: no se necesita llave, basta con un tarjeta electrónica que al tocar uno de los tiradores de las puertas, envía una ondas de radio con un código de identificación. Es el dispositivo Keyless-Go de Mercedes. La compañía alemana lo está comercializando en su Clase S. Además, diferentes modelos de Renault abren las puertas mediante un telemando dotado con un sistema de código evolutivo, que impide la copia del mismo.
En el mercado podemos encontrar las cajas proactivas de Renault, que permiten el cambio de marchas en función de las características del tráfico, de la carretera y del conductor. Un sistema electrónico configura un esquema de las condiciones del tráfico y de la carretera. Además, mide la velocidad y el recorrido del acelerador. A partir de todos estos datos selecciona la marcha adecuada y en caso de frenada reduce una o dos marchas para aprovechar el freno del motor.
Otra de las infinitas ventajas que ofrece el coche del futuro es la posibilidad de trabajar en el automóvil como en la oficina. Éste es el caso del coche con oficina móvil de IBM. Esta herramienta ofrece la posibilidad de utilizar el ordenador, recibir y enviar faxes o correo electrónico, acceder a Internet y realizar llamadas durante el viaje. Además, en la parte trasera, los asientos disponen de pantallas en la que los niños pueden ver películas o entretenerse con un vídeojuego.
Mitsubishi también está desarrollando los prototipos de su marca. En este caso tenemos que hablar del HSR-VI, un automóvil que permite tanto la conducción tradicional como la automatizada. La sexta generación de este vehículo experimental ha incorporado la tecnología moderna para potenciar la seguridad, la protección medioambiental y el intercambio de información. En conducción automatizada, un radar láser, sensores de imágenes estéreo y sistemas de multicomunicación son los encargados de recoger toda la información, que se p
Comentar
Para comentar, es necesario iniciar sesión
Se muestran 0 comentarios