| Artículos | 15 ABR 2002

El cáncer de la sociedad de la información

Tags: Histórico
Virus informáticos
Ramón A. Fernández.
Qué lejos quedan ya aquellos días en los cuales los virus informáticos venían casi siempre de la mano de un disquete que nos había pasado un amigo, compañero de trabajo o universidad. Si ya por aquel entonces alguno de nosotros, entre los que yo mismo me incluyo, debimos sufrir las perversas consecuencias de una nueva generación de programas malignos, agravadas por un total desconocimiento que a este respecto se cernía sobre la incipiente comunidad informática de finales de los años 80, hoy en día, a pesar de vivir en una sociedad mucho más desarrollada, dinámica e informada, los virus informáticos siguen haciendo estragos entre los ordenadores de millones de usuarios particulares y los sistemas informáticos de innumerables empresas.

Desgraciadamente, y al igual que la informática en particular y que las tecnologías de la información en general, los virus informáticos han evolucionado muy rápidamente siguiendo el rastro de las nuevas tecnologías presentes en estos ámbitos. En este sentido, las nuevas generaciones de virus se han caracterizado por lograr el contagio de millones de equipos en unas pocas horas, dando lugar a auténticas epidemias y acarreando millonarias pérdidas económicas en no pocas empresas e instituciones de todo el mundo.
Como era de prever, la eclosión del fenómeno de Internet, así como del correo electrónico y, en general, la masiva explotación de las redes informáticas y de las aplicaciones y recursos presentes en este nuevo escenario telecomunicativo, han ampliado y agilizado enormemente las capacidades comunicativas y productivas de millones de usuarios y corporaciones. Sin embargo, este entramado tecnológico ha sido aprovechado también como el medio más propicio y eficiente para la transmisión y propagación de los virus informáticos, como así ha quedado demostrado últimamente con la aparición de virus tan famosos como destructivos, tales como I love you - LoveLetter, Melissa o Magistr.A, y los más modernos Nimda, SirCam o Disemboweler, entre una interminable lista.
Además, las últimas estadísticas no hacen más que confirmar unos hechos irrefutables. Así, por ejemplo, actualmente casi el 90 por ciento de los contagios que se producen tienen como vía de infección el correo electrónico. Pero esta situación puede agravarse aún más con la llegada de una nueva era en la que predominen las comunicaciones inalámbricas entre toda clase y tipo de dispositivos electrónicos, destacando principalmente las nuevas generaciones de teléfonos móviles y dispositivos de bolsillo.
Todo apunta a que, a corto plazo, surgirán nuevas formas de infección, junto con virus que aprovecharán de forma directa los problemas de seguridad de los sistemas operativos, aplicaciones y vías de comunicación. Esta ampliación se ve agravada por la relativa facilidad con la que se pueden crear este tipo de elementos maliciosos, debido al uso de lenguajes de alto nivel.
Por este motivo, ahora más que nunca y ante las nuevas formas de infección, se hace imprescindible la presencia en nuestro sistema informático de una solución antivirus eficaz que cuente, además, con un servicio técnico de asistencia capaz de proporcionar, en caso de alarma, una respuesta inmediata al usuario. En definitiva, soluciones integrales y una actualización constante del producto, junto con su base de firmas, son las herramientas necesarias para afrontar, con éxito, la revolución vírica que se está produciendo.

La vulnerabilidad de los usuarios remotos, protección a múltiples niveles
Como consecuencia del masivo uso de Internet y el correo electrónico, la seguridad de las redes informáticas ha evolucionado en torno a este nuevo panorama intercomunicativo, en el cual cada vez se tiene un menor control sobre el flujo de datos debido al incremento de los puntos de entrada, al mayor volumen del tráfico y a la diversificación de aplicaciones empleadas.
En la misma media en que el acceso remoto a las redes corporativas continúa aumentando debido al mayor número de trabajadores que realizan su trabajo desde casa y hoteles, también aumenta el riesgo del trabajador remoto a ser víctima de una intrusión o contagio por parte del algún tipo de virus, ya que, sin duda alguna, es el vínculo más débil en la cadena de seguridad.
Pero no son sólo los trabajadores remotos quienes tienen mayores posibilidades de sucumbir a las fuerzas de mal. En general, los usuarios remotos, particularmente aquellos que utilizan aplicaciones RAS (software de acceso remoto) para conectarse a otras redes, son víctimas propiciatorias de los piratas informáticos, especialmente de los principiantes, que utilizan herramientas gratuitas, fáciles de usar y ampliamente disponibles para navegar por Internet y buscar los equipos que han sido infectados previamente con códigos maliciosos del estilo de Caballos de Troya.
Para cualquier administrador de redes que tenga a cargo una infraestructura de red y que incluya usuarios remotos, la seguridad que le brinda un software antivirus, a pesar de ofrecer una adecuada eficacia y protección, no debe ser su único escudo de defensa y mucho menos confiar ciegamente en su capacidad preventiva y curativa. Es más, para evitar que un troyano no detectado por nuestro software de antivirus envíe información sensible de nuestra red desde un equipo, se debe construir otro nivel de defensa en el que se requiere un cortafuegos (firewall) en el ordenador de escritorio.
Aunque sobre este tema ya se habló largo y tendido en el número de Dealer World 15 correspondiente al mes de diciembre, una aplicación de cortafuegos, entre otras muchas posibilidades, permite principalmente la monitorización y análisis tanto de las comunicaciones que entran como las que salen del equipo, cualidad que le permite bloquear las intrusiones y las acciones subversivas que llevan a cabo los troyanos.
Ante este escenario, tan habitual últimamente en todo tipo de entornos, una acertada combinación y utilización de los programas de firewall y antivirus en un ordenador personal, brinda una protección adicional contra las acciones que pueden llevar a cabo algunos tipos de virus cuando estos no son detectados convenientemente, impidiendo que abran puertos de comunicación sin el conocimiento y consentimiento expreso del usuario.
En definitiva, para poder garantizar un mínimo de seguridad a nuestro entorno informático se necesita implementar un método de múltiples niveles basado en la utilización de software de antivirus y firewall, con el que poder detectar y eliminar eficazmente los virus informáticos y, al mismo tiempo, evitar las acciones sediciosas de algunos de ellos.

Los virus y los dispositivos móviles
El significativo aumento del número de trabajadores que llevan a cabo su labor diaria fuera de la oficina, ha provocado que los distintos dispositivos móviles formen ya parte integral de los negocios en el siglo veintiuno. Es más, en un futuro próximo y a medida que crece su importancia potencial, estos cobrarán aún mayor importancia. Sin embargo, el enorme potencial de los dispositivos móviles no está exento de ser también una gran amenaza de cara a la seguridad, tanto corporativa como particular, ya que suponen un nuevo campo de cultivo para una nueva generación de virus informáticos.
Desgraciadamente, los teléfonos móviles, asistentes personales

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