| Artículos | 15 NOV 2002

Conectividad, un complemento imprescindible

Tags: Histórico
Ordenadores de bolsillo
Ramón A. Fernández.
La inevitable fusión entre teléfono móvil y asistente digital está siendo precedida por una auténtica horda de ordenadores de bolsillo de última generación, caracterizados por ofrecer elevadas posibilidades multimedia y comunicativas, así como por incluir capacidades de conectividad inalámbrica. ¿Hay alguien que de más en tan poco espacio?

Además de los ordenadores portátiles, otro de los sectores que está adquiriendo cada vez más importancia dentro de lo que se podría considerar con el concepto de “oficina móvil”, son los PDA. Estas agendas, con una marcada imagen vanguardista y plenas de funcionalidades, han ido evolucionando y perfeccionando sus distintas tecnologías a lo largo de los años, fuertemente impulsadas por la popularización de estos dispositivos entre todo tipo de usuarios. Fruto de su buena acogida en el mercado y las inmejorables expectativas que se ciernen sobre este particular segmento de la informática, es la constante aparición y presentación, especialmente en los últimos meses, tanto de nuevos productos como de nuevos fabricantes en esta particular área de negocio.

Sin límites ni barreras físicas
Depender de un cable para mantener la conexión con otros dispositivos puede suponer una seria restricción cuando se precisa la máxima movilidad y flexibilidad en los enlaces a establecer. Dentro del enorme panorama de las comunicaciones y la informática móvil, las conexiones inalámbricas van ganando adeptos como una tecnología madura y robusta que permite resolver varias de las restricciones derivadas de la utilización de medios físicos en las redes locales convencionales o en la interconexión entre periféricos. Las bases operativas de las comunicaciones sin hilos, residen sobre tres tecnologías diferentes que persiguen objetivos muy dispares y, por consiguiente, con distintos ámbitos de aplicación. Nos estamos refiriendo al vetusto, a la par que práctico, sistema de comunicación mediante el uso de rayos infrarrojos, y las más modernas, eficientes y versátiles tecnologías de radiofrecuencia, Bluetooth y WLAN 802.11b.

Infrarrojos, funcionalidad sin coste alguno
En referencia al sistema de infrarrojos, e independientemente de otras consideraciones técnicas, cabe destacar que su presencia en los dispositivos de mano hacen que se pueda realizar la habitual sincronización e intercambio de datos con el ordenador de sobremesa o portátil. Esta comunicación sin hilos permite prescindir de la típica conexión mediante el uso del puerto serie o USB presente en la base de sincronización. Aunque dicha posibilidad pueda parecer un lujo opcional, y por tanto prescindible, se convierte en una más que interesante opción cuando se trata de actualizar la información entre un PDA y un portátil. Gracias a la habitual presencia en esta clase de equipos de sistemas de comunicación por infrarrojos compatibles, un usuario no necesita cargar con más accesorios de los estrictamente necesarios, para comunicar ambos dispositivos.
Además, esta tecnología se usa profusamente para el intercambio de información entre PDA y otros dispositivos similares. En concreto, la tarea de transferir contactos, citas, notas, documentos e imágenes, es otro argumento de peso para seguir apostando por la inclusión de las capacidades infrarrojas en los dispositivos de bolsillo. Aunque de forma un tanto limitada en cuanto a velocidades de transmisión se refiere, y debido al elevado coste económico que supone conectarse a Internet a través del teléfono móvil, el perfecto entendimiento entre éste y el PDA permiten navegar por la red y acceder a los servios más básicos si necesidad de utilizar ningún tipo de hilo.
En síntesis, una tecnología de contrastada eficacia, sencillez de uso y bajo coste de implantación, aunque con fuertes limitaciones a la hora de proporcionar una elevada movilidad.

WLAN, acceso sin hilos a los recursos corporativos
Por otro lado, el fundamento de muchas de las actuales redes inalámbricas se encuentra basado en el estándar IEEE 802.11, y más concretamente en la especificación 802.11b, con la que se pueden lograr velocidades de transmisión de datos de hasta 11 Mbps. Además, los productos acogidos a la normativa IEEE 802.11b tienen garantizada la interoperatividad entre fabricantes, consiguiendo, al mismo tiempo, una significativa reducción de los costes y abaratamiento de los dispositivos para el usuario final. A este respecto, se ha establecido un estándar, llamado Wi-Fi, que permite la certificación de los productos acogidos a esta norma para lograr que entre ellos exista una obligada compatibilidad y otros aspectos comunes de actuación como la facilidad de configuración, unanimidad de protocolos y modos de funcionamiento.
En líneas generales, las distintas soluciones WLAN acogidas a la especificación IEEE 802.11b emplean la tecnología de transmisión de radiofrecuencia, operando en la banda ICM de los 2,4 GHz de libre uso, y especifica las técnicas DSSS para la modulación y CSMA/CA para el acceso al medio, así como, la arquitectura básica de comunicación y los mecanismos de seguridad conocidos como WEP (Privacidad Equivalente al Cable). Además, para soportar entornos con elevados niveles de ruido (interferencias), así como distancias amplias de cobertura, la especificación 802.11b se vale del mecanismo Dynamic Rate Shifting, que permite que las velocidades de transmisión se ajusten automáticamente a fin de compensar la naturaleza variable de los canales de radio utilizados en la comunicación inalámbrica.
La aplicación práctica de esta tecnología permite establecer redes LAN similares en funcionamiento a las típicas infraestructuras Ethernet cableadas, bien formando un ente independiente o como segmento de red de una entidad superior cableada, conformando entonces una estructura de red híbrida. Para disponer de estas interesantes capacidades de comunicación, es necesario que nuestro equipo cuente con el correspondiente adaptador de red inalámbrico. En el caso concreto de los PDA, las opciones disponibles pasan por adquirir una tarjeta de expansión (CompactFlash o PCMCIA) que proporcione el enlace WLAN bajo la norma 802.11b.
Gracias a la entrada de este tipo de tarjetas en el mercado, así como a la reciente integración directa de dichas capacidades en algunos modelos de Pocket PC, podemos utilizar nuestro PDA para conectarnos a la red inalámbrica y hacer uso de los recursos disponibles en ella, como si tratase de un ordenador más. De este modo, desde el ordenador de bolsillo un usuario puede acceder a los típicos recursos y conexiones de cualquier LAN tradicional, pero sin tener que estar anclado a ningún lugar preestablecido. Además, la presencia de los servicios de cliente terminal en los dispositivos Pocket PC, permiten la administración remota de recursos y equipos o la ejecución aplicaciones pesadas. Incluso, sin olvidar la faceta de asistente personal, la última versión de Microsoft ActiveSync 3.5 permite sincronizar el Pocket PC tanto a través de la red de área local como de forma remota mediante la utilización del protocolo RAS.
En resumidas cuentas, la integración de capacidades WLAN bajo la norma 802.11b hace a nuestro PDA partícipe de la productividad empresarial, mediante el acceso inalámbrico a todos los recursos y servicios corporativos que se precisen.
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