| Artículos | 15 NOV 2004

Color a todos los niveles

Tags: Histórico
Impresoras láser color
Angel Fernández.
Aunque desde su aparición la tecnología láser ha continuado perfeccionándose, el funcionamiento de las unidades más recientes se asienta en los mismos principios que caracterizaron a los primeros dispositivos. No obstante, la introducción del color hace su funcionamiento un poco más complejo debido, claro está, a la dificultad añadida por el incremento de los colores empleados. Por este motivo, el conocimiento exacto del funcionamiento de esta tecnología se convierte en un excelente argumento para el dealer a la hora de persuadir al cliente de la conveniencia de pasarse a esta tecnología. Y es ese mismo afán el que nos guía en esta tercera sección de nuestro tema de portada de este mes, en la que explicamos con todo detalle la férrea disciplina que ampara a esta tecnología.

Eficiencia y rentabilidad en la práctica
Para explicar el funcionamiento de una impresora láser color debemos comenzar obligatoriamente con la descripción de los que son sus elementos esenciales. En este punto, debemos citar como componentes mecánicos básicos de esta tecnología el cabezal láser, el tambor de imagen, la cinta de transferencia y el fusor, encargados de llevar el tóner desde su ubicación original, los cartuchos de tóner, hasta el papel.
Pero para que todo este mecanismo funcione en su medida correcta, son asimismo necesarios una serie de elementos encargados de controlar todo el proceso de impresión de principio a fin. En este sentido, el componente principal es un procesador, encargado de llevar a cabo los cálculos pertinentes para transformar la imagen original en la información que la impresora necesita para recrear esa misma imagen en el papel, incluyendo las variaciones que oportunamente se hayan introducido en cuanto a disposición y escala definidas por el usuario. Además, el procesador cuenta con el apoyo de una determinada cantidad de memoria RAM en la que almacena los cálculos intermedios así como la descripción de varios conjuntos o mapas de caracteres con objeto de acelerar los procesos durante la impresión de documentos de texto.

La esencial comunicación
Pero en realidad, el comienzo del laborioso proceso de impresión se inicia con el envío de los datos que componen la imagen a imprimir desde el ordenador anfitrión hasta la memoria de la impresora, tarea que naturalmente se lleva a cabo mediante la utilización de las vías de comunicación adecuadas, establecidas de antemano entre ambos dispositivos. Así, con el fin de posibilitar esta comunicación, las impresoras láser color suelen contar con las interfaces de comunicación más extendidas representadas generalmente por las interfaces paralelo, USB y, en ocasiones, una tercera interfaz de red Ethernet.
La primera de las interfaces mencionadas es la más veterana y su utilización se da en la mayor parte de las impresoras más antiguas. Actualmente, esta interfaz continúa integrándose en muchas impresoras actuales con objeto de mantener una cierta compatibilidad con los equipos informáticos más antiguos. En cambio, la interfaz más extendida en éste y en otros muchos tipos de dispositivos informáticos es la interfaz USB que presenta con respecto a la interfaz paralelo toda una serie de importantes avances. En primer lugar, USB se caracteriza por su mayor versatilidad ya que cualquier dispositivo conectado a través de esta interfaz es reconocido automáticamente por el sistema informático gracias a las capacidades Plug and Play, simplificando enormemente su instalación. Además, permite la conexión y desconexión “en caliente”, es decir, sin necesidad de apagar el equipo informático. También en lo que se refiere a la velocidad de comunicación, la interfaz paralelo se ve ampliamente superada por USB, que en su actual revisión, USB 2.0, consigue una tasa de transferencia de 480 Mbps, valor muy adecuado para la realización de este cometido en el que la cantidad de información que necesita ser transferida es muy elevada.
Por último, otra de las opciones más generalizadas en cuanto a la comunicación de cualquier impresora láser es la constituida por una interfaz de red Ethernet, que atiende a la ampliamente difundida necesidad de integración en un entorno de red con objeto de posibilitar su utilización compartida dentro del tejido empresarial. En este punto, cobran especial importancia los protocolos de red soportados por la impresora que determinarán los sistemas operativos bajo los que puede ser instalada y, en consecuencia, la variedad de entornos de red en los que el dispositivo podrá establecer comunicación.

Descripción de páginas
Con posterioridad y una vez transferida hacia la impresora la información relativa a la página a imprimir, ésta debe ser convertida en los datos precisos que la impresora pueda interpretar para componer sobre el papel la imagen original del documento. Más exactamente, toda una cadena de palabras digitales en formato de 32 bits que define la información de muy diversa índole que puede ser contenida en la página a imprimir debe ser convertida en un código binario que establezca los puntos que deben ser dibujados con un determinado color o mezcla de colores dentro de la matriz definida por la resolución de la impresora. Esta compleja labor se consigue mediante los denominados lenguajes de descripción de páginas, consistentes en aplicaciones que utilizan distintas funciones matemáticas para llevar a cabo la citada conversión.
El primero de estos lenguajes fue el conocido PostScripst, desarrollado por Adobe y que en la actualidad se encuentra en su tercera revisión. Por su parte, Hewlett Packard desarrolló el lenguaje PCL (Printer Command Lenguaje) ampliamente difundido en su más actualizada versión PCL6, por incluir importantes mejoras con respecto a anteriores versiones y permitir el fabricante su libre implementación en cualquier dispositivo de impresión.
Por lo general, el proceso de conversión de la información de la página a imprimir mediante cualquier de estos lenguajes es realizado por el procesador integrado en la impresora, utilizando asimismo la memoria integrada para almacenar los cálculos efectuados hasta completar el procesamiento total de la página, momento en el que da comienzo la impresión propiamente dicha.
Sin embargo, existe también un tercer lenguaje desarrollado por Microsoft e incluido en su sistema operativo de ventanas denominado GDI (Graphical Device Interface). Mediante la utilización de este lenguaje, el procesamiento de la información contenida en la página es realizado por el equipo informático y su descripción se envía a la impresora lista para ser dibujada. Este método implica una menor necesidad de integración de recursos por parte de las impresoras aunque, en contraposición, conlleva una mayor utilización de recursos en el equipo informático por lo que su utilización sólo se ve favorecida en el caso de contar con un ordenador suficientemente potente.

La mecánica del color
Una vez que la descripción de la página a imprimir se encuentra almacenada íntegramente en la memoria de la impresora se procede a su fijación sobre el papel mediante una funcionalidad puramente mecánica. Así, el primero de los pasos es convertir la información binaria en una serie de tramas sobre el tambor de imagen, cada una de ellas en directa correspondencia con cada uno de los colores bá

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