| Artículos | 01 FEB 2001

La cámara digital al descubierto

Tags: Histórico
Adolfo Vázquez.
Aunque las cámaras digitales han traído toda una serie de mejoras, éstas se han basado en los mismos esquemas que han utilizado, desde siempre, los clásicos modelos analógicos. Generalizando, la mayoría de las cámaras digitales se fundamentan en la estructura de una cámara reflex, dejando las novedades más significativas para el apartado que anteriormente estaba dedicado a plasmar la imagen captada en el carrete. Al igual que las cámaras convencionales, las cámaras digitales utilizan un sistema de lentes para controlar la luz que entra a través del objetivo, luz que será la encargada de indicar cómo tiene que ser la imagen. Pero al contrario que las cámaras analógicas, las cámaras digitales no necesitan tantos ajustes de última hora para adaptar ésta a las condiciones en las que trabaje el fotógrafo. Tal es la magnitud de los avances que se están llevando a cabo en este tema, que ya existen cámaras en el mercado que se ajustan automáticamente sean cuales sean las condiciones del medio, tanto de día como de noche.

Una vez que la luz ha superado todo el sistema de lentes, continua su recorrido pasando a un sensor. Éste dispositivo, cuyas peculiaridades trataremos más a fondo a continuación, se encarga de recoger la luz, descomponiendo ésta en los tres colores primarios y transformando esa información en impulsos electrónicos. Una vez que esta información lumínica ya ha sido convertida al formato analógico, pasa a un convertidor analógico/digital, para convertirla en información digital. Este cambio es necesario ya que, a partir de este punto, todos los demás elementos de la cámara son digitales. Desde aquí, la información, ya en formato digital, pasa a un microprocesador que se encarga de analizarla y actuar en consecuencia.

Otra de las funciones más útiles de la mayoría, si no la totalidad, de las cámaras digitales, es la de mostrar un anticipo de la imagen que va a ser tomada a través de una pantalla LCD. Esta instantánea de la imagen se toma una vez que la imagen ya ha sido procesada convenientemente.

A partir de este punto entran en juego los sistemas de almacenamiento. Aunque estos serán tratados con un mayor detenimiento en el presente reportaje. Actualmente, los sistemas de almacenamiento más difundidos son las tarjetas flash. Estas tarjetas, de tamaño similar a la mitad de una tarjeta de crédito, permiten guardar hasta 200 MB de información. Pero esta cifra tan sólo es una realidad momentánea, ya que la capacidad de éstas aumenta por momentos, tal y como está ocurriendo con la mayoría de los componentes relacionados con el almacenamiento. También hay que matizar que dentro de las tarjetas flash existen dos tipos principales. Por un lado, la Smart Media y, por otro, la Compact Flash.

Si bien estos dos tipos de tarjetas constituyen una parte muy importante de la cámara, no es menos destacable la conexión que proporciona la cámara con el ordenador, centro de toda la edición de las imágenes. Actualmente, la mayoría de las cámaras vienen de serie con una interfaz de conexión USB, de la cual es culpable, al menos en parte, el mundo Macintosh, que muchos usuarios consideran un estándar en edición de imagen.

De todas formas, hay otros tipos de conexión que aún siguen manteniéndose, en mayor o menor proporción, como pueden ser SCSI y el puerto paralelo, si bien estos están desapareciendo de forma progresiva dejando paso al ya señalado USB.

Por último, la parte esencial en cualquier sistema portátil, la alimentación, juega un papel fundamental en estos dispositivos, más aún si se tiene en cuenta que las cámaras digitales son uno de los periféricos portátiles que más energía consume. Afortunadamente, en comparación con las primera versiones de cámaras digitales, se ha conseguido disminuir notablemente este gasto mediante la adopción de nuevas tecnologías, como, por ejemplo, el sensor CMOS. Éstas y otras mejoras en busca de la mayor autonomía posible, han propiciado que ya sea posible disponer de una cámara con todas sus funciones al menos durante el tiempo equivalente al que se tarda en lanzar un carrete de veinticuatro instantáneas. Una vez visto este esquema, más o menos general, de cómo funciona una cámara digital cualquiera, se van a analizar tres de los componentes críticos en cualquier cámara. El sistema de almacenamiento, el tipo de alimentación y la tecnología del sensor, son, no podemos olvidarlo, las tres partes que tienen una importancia mayor a la hora de comparar las cámaras que se encuentran actualmente en el mercado.


Sistemas de almacenamiento
El cambio generacional de las cámaras digitales, ha supuesto la llegada de numerosos sistemas de almacenamiento. Actualmente, aunque se está trabajando con muchos otros sistemas, los que están adquiriendo una mayor aceptación por parte de los fabricantes son las tarjetas CompactFlash. Aunque ahora estos son los dispositivos más utilizados, muchas compañías ya están probando nuevas tecnologías, como el dispositivo Clik! de Iomega, cuya filosofía es similar a la de los conocidos discos extraíbles Zip de esta misma compañía.

Aparte de Clik!, que intenta introducir una nueva tecnología, hay varias compañías que se ha caracterizado por adaptar los medios de almacenamiento tradicionales a este nuevo dispositivo. Éste es el caso de Sony, que ha introducido el CD-R como sistema de almacenamiento en su nueva línea de cámaras. Pero, sin duda alguna, el avance más notorio en este campo ha venido de la mano de IBM con su MicroDrive, un disco duro en miniatura que ya alcanza el gigabyte de capacidad y que resulta el complemento perfecto para todo dispositivo portátil que precise una elevada capacidad de almacenamiento.

En definitiva, lo que se busca con esta evolución de los sistemas de almacenamiento es lograr un estándar que permita a los fabricantes ofrecer soluciones totalmente compatibles entre ellas. Aunque aún no están fuertemente consolidados, actualmente la mayoría de las cámaras incluyen como sistemas de almacenamiento dos tipos de tarjetas flash. Por un lado, SmartMedia y, por otro, CompactFlash. Ambas, hasta hace poco, se encontraban en un bis a bis por obtener la posición dominante en el mercado, pero parece que con el tiempo ha sido CompactFlash la tecnología que está obteniendo un mayor apoyo por los fabricantes. Este apoyo se hace patente con el desarrollo de la tecnología Compact Flash II, utilizada en dispositivos susceptibles de convertirse en estándar del mercado, como es el caso del MicroDrive de IBM.

Por otra parte, junto con estos dispositivos, más o menos aceptados, se encuentran otros en fase de desarrollo o ya comercializados. El más curioso de estos es MemoryStick, de Sony. Éste sirve de sistema de almacenamiento a varios aparatos de Sony, que van desde cámaras digitales hasta reproductores de MP3. El principal problema de este dispositivo sigue siendo la cantidad de información que es capaz de almacenar, insuficiente si se quiere aprovechar al máximo las características de la cámara.


CompactFlash y SmartMedia
A pesar de su relativa semejanza, ambos formatos son totalmente incompatibles, hasta tal punto de que dichas tecnologías han dividido a los fabricantes en dos grupos.

Hasta hace pocos meses, la balanza se decant

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