| Artículos | 01 ABR 2001

Escáneres USB

Tags: Histórico
La imagen digital al alcance de todos
Ramón A. Fernández.

La paulatina introducción de la informática en el mundo empresarial ha revolucionado todos los procesos industriales, pero muy especialmente aquellos que tienen algo que ver con el mundo de la imagen. Aunque ya se ha convertido en todo un tópico, la manifiesta facilidad y eficacia en la conversión de las imágenes a datos para su posterior proceso de transmisión o tratamiento digital han dado lugar a una singular época protagonizada por las ilustraciones y representaciones gráficas. Por supuesto, estamos hablando de la era de la imagen digital.

Antes de que se produjera la masiva y fulgurante invasión de la informática en todos y cada unos de los ámbitos de nuestras vidas, tanto laboral como personal, el tratamiento de las imágenes se basaba en una metodología bien distinta a la que hoy se lleva a cabo. Fundamentada en procesos químicos, ópticos, mecánicos o artísticos, las modificaciones que podían aplicarse a una imagen no eran ni mucho menos numerosas, y, al mismo tiempo, sumamente complicadas en su ejecución. Por suerte o por desgracia, según el lado desde el que se mire, la informática ha cambiado por completo todos los aspectos que rodean al tratamiento de la imagen digital.

Otras de las importantes características que ofrecen las imágenes en formato digital son su extraordinaria portabilidad, la suma facilidad que tienen los datos para ser almacenados en cualquier soporte informático, así como la posibilidad de trasladar dicha información hasta el otro extremo del planeta mediante cualquier método de transmisión digital.


El valor de la imagen
La diferencia entre un documento que sólo proporcione información y otro que lo haga de una forma más visual es un factor decisivo a la hora de mejorar la comprensión del mensaje por parte del destinatario. Seguramente, habrá sufrido en numerosas ocasiones la falta de una imagen o gráfico, que aclare o ilustre convenientemente el mensaje que el texto intenta transmitirnos. A buen seguro, habrá quienes todavía defiendan la capacidad de la palabra frente a la imagen, pero en los tiempos que corren uno no se puede andar por las ramas, para lo cual la incorporación de imágenes a los documentos, informes, manuales, organigramas, páginas Web y un interminable etcétera, supone una mayor facilidad y rapidez de compresión que mejora la comunicación entre el emisor y receptor y, por ende, la relación entre ambos interlocutores.

Pero ante los innegables beneficios que aporta la introducción de la imagen en todo tipo de documentos, el camino seguido hasta su total popularidad y manejabilidad de hoy en día no ha estado exento de obstáculos. Si bien, la revolución documental en la que nos encontramos actualmente surgió a partir de la posibilidad de almacenar digitalmente la información, con lo que ésta se podía modificar las veces que se quisiera.


Gestión documental
No obstante, y dejando a una lado esta problemática, lo que sí ha cambiado radicalmente es la forma de gestionar la documentación y sus contenidos. La gestión documental es una aliada de las grandes empresas cuyas instalaciones perdieron en su día una significativa cantidad de espacio útil en favor de un creciente número de archivadores donde almacenar los documentos de papel. Ante esa situación, quedan ya lejos los días en que los documentos se pasaban a microfilm para disminuir el volumen de los almacenes de información. Obviamente, la llegada de la informática ha provocado un profundo cambio en esta situación, consiguiendo no sólo reducir a su mínima expresión la necesidad de espacio para el almacenamiento, sino que además, tanto el proceso de almacenamiento como el de recuperación, es infinitamente más rápido y sencillo, a la par que eficaz. En otras palabras, productivo.

Un claro ejemplo de este nuevo tratamiento digital de la información son los archivos bajo el estandarizado formato PDF. Este popular tipo de documentos consigue el milagroso prodigio de reproducir el exacto y completo contenido de un manual de varias decenas de páginas con sus correspondientes imágenes y gráficos a un archivo digital con un reducido tamaño que en contadas ocasiones sobrepasa el megabyte de capacidad.


El color, la magia de las imágenes
El modelo de color RGB (Red, Green, Blue; rojo, verde y azul) es también conocido como un sistema aditivo, ya que los colores básicos se suman unos a otros para formar cada uno de los infinitos colores que existen en la naturaleza. En la práctica, el sistema de color RGB se utiliza con dispositivos que emiten luz, como es el caso de las pantallas de televisión, los monitores, o los proyectores, entre otros muchos más.

En cambio, cuando se trabaja con dispositivos en los que la luz es reflejada, como en el caso de las impresoras, el modelo más adecuado es el sustractivo. El motivo es bien sencillo, mientras que las pantallas en reposo ofrecen el color negro, el blanco es el color base al cual se añaden distintas tintas en distintas proporciones que van restando colores para alcanzar el negro. Bajo este modelo, los colores básicos utilizados son el cian, el magenta y el amarillo, CMY en su denominación inglesa.

Sin embargo, este sistema es bastante imperfecto, y a pesar que de la suma, a partes iguales, de CMY debiera resultar el color negro, sólo se logra un gris oscuro de aspecto sucio. Para corregir este defecto se añadió un nuevo componente de color de tonalidad negra (lo que compone el modelo CMYK) que persigue que los colores sean más nítidos y el negro tenga la tonalidad adecuada.

Pero tanto uno como otro sistema tienen sus no pocos inconvenientes, por lo cual se han creado otros modelos de color que utilizan codificaciones de color diferentes, siendo uno de los más usados es el L*a*b. A grandes rasgos, es un modelo de color propuesto por la Commission Internationale d'Eclariage, encargada de realizar un estándar de codificación del color, de forma que cada color se componga de tres canales de información: uno de luminosidad y dos de color, variando el canal «a» de verde a rojo, y el «b» de azul a amarillo. El gran logro de este modelo de color es que se utiliza como estándar independiente del dispositivo y no está ligado a pantallas, como RGB, o a dispositivos de impresión, como CMYK.

Otro de modelos de codificación del color usado con frecuencia es el HSB, el cual se caracteriza por almacenar tres parámetros por color: uno indica la tonalidad, otro la saturación o cromatismo y, por último, otro el brillo.

Sin embargo, ninguno de los modelos de color es totalmente perfecto, por lo que cada uno de ellos abarca, en mayor o menor medida, las distintas gamas en la escala de frecuencias. Sin entrar en mayores detalles, el modelo de color que más colores comprende es el L*a*b, luego el RGB y, por último, el que menos colores puede representar es el CMYK.


Cuestión de ceros y unos
Centrándonos en el tema principal de este tema de portada, los escáneres tienen la misión de transformar el contenido de un documento impreso a un formato digital para que pueda ser manipulado o utilizado por cualquiera de las herramientas de software de amplio uso en nuestro ordenador.

Es decir, el resultado del proceso de exploración es una imagen digital, la cual se compone de una matriz o mapa de bits de puntos (elementos de imagen) en contacto, que suelen ser cuadrados. Como consecu

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