| Artículos | 01 ABR 2001

Cómo funciona un escáner

Tags: Histórico
Ramón A. Fernández.
Una vez repasados las principales variables y parámetros que conforman toda imagen digital, nos será mucho más fácil comprender los mecanismos intervienen en el proceso de digitalización de una imagen por parte de un escáner. El principio de funcionamiento de un escáner es la digitalización, es decir, la conversión de una información analógica a datos comprensibles por cualquier ordenador, y para lograr este objetivo, se vale de una serie de componentes internos destinados a realizar dicho cometido.

En primer lugar, antes de iniciar cualquier operación habrá que tener encuentra la naturaleza del soporte sobre el cual se encuentra la imagen original. Obviamente, no será lo mismo capturar una imagen de una fotografía impresa en el típico papel fotográfico, que hacer este mismo proceso partiendo de una transparencia o negativo. Así pues, el procedimiento para llevar a cabo la correspondiente exploración de la imagen será diferente en función del tipo de original. No obstante, las diferencias entre un procedimiento y otro son mínimas, por lo cual una explicación general será más que suficiente para entender el funcionamiento básico de un escáner, aunque también hablaremos de las particularidades ligadas a la digitalización de imágenes en soportes transparentes.

Sin más preámbulos, a la hora de capturar la imagen presente en una fotografía o impresa en cualquier tipo de papel opaco, todo el proceso se basa en la adecuada iluminación de aquella cara del papel de la cual se quiere obtener una imagen digitalizada. Por este motivo, todos los escáneres incorporan una potente lámpara de forma alargada que abarca todo el ancho del mismo y que está dispuesta sobre el carro móvil del escáner. Este carro es el encargado de recorrer longitudinalmente, línea a línea, todo el área de exploración. De este modo, la luz que refleja el propio papel es dirigida a través de una o varias lentes a un sistema de sensores de luz conocido por las siglas CCD (charge-coupled device), que lógicamente están también situados en el carro del escáner. Sin entrar en demasiados pormenores, el CCD es un elemento formado por un multitudinario conjunto de transistores sensibles a la luz, los cuales reaccionan eléctricamente ante las diferentes intensidades de luz que reciban. Antes de llegar a los CCD, la luz se separa en tres componentes de color (rojo, verde y azul).

En un segundo proceso, las distintas intensidades eléctricas de carácter analógico (variaciones continuas de intensidad) generadas en el CCD se transforman mediante un conversor analógico a digital o DAC a su correspondiente formato digital, con el objeto de que cualquier sistema informático sea capaz de interpretarlas.

Este laborioso proceso tiene lugar en todas y cada una de las líneas que conforman la imagen o el documento a capturar, de modo que el carro móvil se irá desplazando con una velocidad lineal constante para proceder a digitalizar la siguiente línea. Según se van digitalizando las sucesivas líneas, la información digital extraída suele almacenarse en una pequeña caché de memoria incluida en el propio escáner. Naturalmente, también existe un elemental microcontrolador encargado de gestionar el periférico, pudiendo realizar algunos ajustes sobre la imagen a medida que se digitaliza, como ocurre en el caso de los escáneres que realizan de forma automática ajustes en la gama de colores.


El caso especial de las trasparencias y negativos
Tal y como comentábamos al inicio de este apartado, cuando la imagen a digitalizar está contenida en un soporte transparente o translúcido, se da la circunstancia que el necesario fenómeno de la reflexión de la luz no se produce adecuadamente. En tal caso, el soporte que contenga la imagen a digitalizar deberá ser iluminado por su otra cara. Para que nos entendamos, desde arriba, siendo precisamente ésta la función principal de los adaptadores de transparencias que últimamente incorporan muchos de los escáneres de sobremesa. De este modo, la luz emitida por el adaptador de transparencias atraviesa la diapositiva o negativo, con lo que los cambios de luminosidad serán recogidos convenientemente por el mismo sensor CCD. Como es de suponer, el resto de paso que tienen lugar en el proceso de digitalización son los mismos que los realizados en el supuesto anterior.


Velocidad de exploración
Existen aspectos secundarios que influyen en mayor o menor medida en el adecuado funcionamiento y aprovechamiento de todo escáner.

En este sentido, el primero de los aspectos de segundo orden a tratar es la velocidad de exploración. Obviamente, después de satisfacer nuestras necesidades de calidad y posibilidades de digitalización, el siguiente objetivo a cubrir será emplear un mínimo tiempo en las operaciones de exploración, si bien este factor, que suele ser prioritario en mayoría de las ocasiones, no es de la máxima prioridad en buena parte de los ámbitos de aplicaciones de los escáneres, sobre todo si nuestro futuro cliente no basa su negocio en esta clase de dispositivos.

Aunque siempre se tratará de contar con aquel dispositivo que ofrezca un mejor comportamiento en esta faceta, tampoco debe resultar obsesiva esta pretensión, ya que existen otros procedimientos alternativos para lograr una significativa reducción del tiempo de digitalización. Como primer punto a valorar, el tiempo que se suele perder en realizar los ajustes pertinentes en la herramienta de control para obtener los resultados deseados. Bajo esta perspectiva, se valoran positivamente todos aquellos programas incluidos en el paquete que presente una interfaz de usuario fácil y cómodo de utilizar, y que, al mismo tiempo, permita realizar todo tipo de ajustes previos. De este modo, el usuario no perderá su valioso tiempo navegando entre las innumerables opciones de configuración, tiempo que seguramente será superior al que se puede ganar en un rápido proceso de exploración.


La comunicación con el PC
Sin duda alguna, el puerto de conexión empleado para la comunicación entre el ordenador y el escáner es otro de los puntos del máximo interés en el momento de determinar qué modelo de escáner se ajusta mejor a las necesidades de cada tipo de usuarios.

En síntesis, e impedientemente de la tecnología y mecanismos internos para la digitalización, la adopción de un tipo u otro de puerto de comunicación influirá decisivamente en la mayor o menor velocidad de respuesta del equipo. Es decir, cuando se disponga de un puerto que soporte una elevada velocidad de transmisión, el trasiego de información entre el escáner y el ordenador se efectuará con una mayor rapidez. Como ya hemos visto, un escáner puede generar una ingente cantidad de información que, una vez digitalizada, deberá conducirse convenientemente y a la mayor velocidad posible hasta el ordenador para su procesamiento y posterior tratamiento. De este modo, si la vía de comunicación entre estos dos puntos no es lo suficientemente “ancha” y “transitable”, la información circulará lentamente hasta su llegada al ordenador, lo que se traduce en una importante y relevante pérdida de tiempo que va en detrimento de la productividad. Así, la adopción del puerto de comunicación de un escáner se convierte en un factor determin

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