| Artículos | 01 FEB 2001

Cámaras digitales

Tags: Histórico
¿Qué nos ofrece el mercado?
Adolfo Vázquez.
Para elegir cualquier tipo de dispositivo siempre hay que tener claro qué se quiere lograr con él, y el caso de las cámaras digitales no es distinto. Antes de tomar cualquier tipo de decisión, o de pasar a leer los puntos siguientes, hay que pensar si en realidad es una cámara digital lo que realmente se necesita. La cámara digital ofrece muchas ventajas que las cámaras analógicas no incluyen, pero las primeras no se acercan aún a la calidad de estas últimas. Es por ello que antes de realizar una inversión, que en el caso de las cámaras digitales va a resultar bastante significativa, es mejor tener en cuenta para qué van a ser utilizadas las imágenes que se obtengan de ellas.


El caso más común es el del usuario que necesita meter imágenes digitales en una Web, ya sea suya personal o de alguna compañía. Si va a realizar un trabajo en Internet que requiera de imágenes cercanas a la calidad profesional, es recomendable la adquisición de una cámara digital. Si, por el contrario, la inclusión de imágenes dentro de páginas Web se va a limitar a unas cuantas fotografías de familia o de viajes, es recomendable usar la antigua, pero no por ello menos eficiente, combinación de cámara analógica y escáner. Una vez que se haya decidido si conviene realizar el desembolso necesario para adquirir una cámara digital, es necesario llamar la atención del usuario sobre los siguientes puntos antes de que la adquiera.

- El precio. Hasta hace relativamente poco, adquirir una cámara digital suponía un desembolso similar al de adquirir una cámara de vídeo digital de gama alta. Con la llegada de la segunda generación de cámaras digitales, éstas se han dividido en tres grupos bien diferenciados. Por un lado, se encuentran las cámaras cuyo precio se encuentra por debajo de las cien mil pesetas. Estas cámaras ofrecen una resolución adecuada para la Web, ya que ofrecen una calidad óptima sin ocupar demasiada memoria. El siguiente grupo corresponde a las cámaras profesionales de gama baja. Éstas, por lo general, no suelen bajar de ciento cincuenta mil pesetas, y se adaptan al ritmo de trabajo del profesional de la fotografía. Por encima de éstas se encuentra la gama alta de cámaras que, debido a su precio, se suele utilizar para aplicaciones especializadas.

- Memoria. Actualmente, las tarjetas de memoria ya permiten guardar decenas de megabytes de información, superando con mucho los cien megabytes en el caso de las tarjetas CompactFlash. Si bien el SmartMedia es un sistema de calidad reconocido mundialmente, es preferible adquirir un sistema basado en CompactFlash por dos motivos de peso. En primer lugar, las tarjetas SmartMedia no poseen tanta memoria y, por otro lado, la salida al mercado hace poco de las tarjetas basadas en CompactFlash II delata muchas de las intenciones de algunos fabricantes con respecto a esta pelea de estándares. Otra opción nada desdeñable, si se dispone del capital suficiente, es adquirir alguna de las cámaras que incluyen nuevos sistemas de almacenamiento como, por ejemplo, alguno de los modelos de Sony.

- La resolución. Éste es uno de los puntos más delicados a la hora de adquirir la cámara. En este punto hay que tener bien claro para qué se va a utilizar la cámara en cuestión. Si va a ser utilizada para sacar algunas fotos personales o para darle algo de vida a un sitio Web, ya sea éste profesional o no, es mejor olvidarse de las cámaras digitales de gama alta. En este caso, la mejor solución es una cámara de una resolución similar a 640 x 480 pixels. Pero si se tiene pensado usar la cámara como una herramienta de trabajo profesional, es recomendable adquirir una de mayor calidad. Por ejemplo, una cámara que ronde los 1.024 x 768 pixels.

- La ergonomía y el peso. Uno de los principales problemas de los dispositivos portátiles es su peso. Éste, en el caso concreto de las cámaras digitales, suele ser relativamente alto cuando se le añaden las baterías y el sistema de flash. Aunque no es un aspecto imprescindible a tener en cuenta a la hora de elegir una u otra cámara, siempre es recomendable mirar si la cámara se adapta convenientemente a nuestras manos. Esta comprobación mejorará en mucho nuestra interacción con la cámara y, consecuentemente, conllevará unas fotografías más nítidas y con menos desperfectos causados por el movimiento durante la exposición.

- El flash. La mayoría de las cámaras llevan un flash incorporado dentro de su propia estructura. Esto basta para la mayoría de las fotografías que suele realizar un usuario normal. El problema viene cuando se quieren realizar fotografías más complicadas, las cuales necesitan, por lo general, la ayuda de un flash externo para lograr los efectos de luz deseados. Por esto, hay que tener siempre presente si la cámara dispone de adaptador para un flash externo, algo poco frecuente en las cámaras de este género.

- Software. Por lo general, se incluye al menos una suite de utilidades realizadas por el fabricante para editar y manejar las imágenes que se obtengan con la cámara. Éstas suelen bastar para las tareas de edición básicas, pero, en algunos casos, se incluyen programas más avanzados, como el MGI Photosuite o el Photoshop 5.0. Estos ofrecen al usuario una serie de posibilidades de edición que superan en mucho las ofrecidas por las herramientas estándar de los fabricantes. Son herramientas que, por separado, pueden llegar a suponer un desembolso adicional considerable.

- Burst Mode. Las cámaras digitales dejan pasar un pequeño espacio de tiempo entre captura y captura, llamado Burst Mode. Este intervalo de tiempo, por lo general, no suele superar los quince segundos, pero se convierte en algo molesto, si lo que se quiere es captar varias escenas en un momento determinado. Es por ello que es recomendable adquirir cámaras con un Burst Mode muy bajo. Por dar una idea, las cámaras digitales de gama alta permiten realizar varias capturas por segundo.


Frente a frente
A continuación van a ser analizadas diez de las cámaras digitales más representativas del mercado actual. En conjunto, dan una muestra de todas las tecnologías citadas anteriormente, y abarcan desde la gama baja hasta la gama media-alta.


Canon PowerShot G1
La cámara de Canon es una de las opciones más recomendables de vista a las necesidades de un usuario medio y a las posibles ampliaciones que éste pueda tener en un futuro. Por un precio ni muy alto ni muy bajo dentro del mundo de las cámaras digitales, el usuario puede tomar posesión de un producto que incluye todos los avances en lo que a cámaras digitales se refiere.

La PowerShot G1 incluye de serie un sensor CCD de 3,3 megapixels, que le permite alcanzar una resolución máxima de 2.048 x 1.536. El modo de vídeo no deja de ser de calidad media, con una resolución de 320 x 240 y una velocidad de 15 fotogramas por segundo (fps).

Como la mayoría de las cámaras analizadas, la PowerShot G1 incluye una batería propietaria que permite obtener hasta aproximadamente 260 instantáneas sin tener que ser recargada.

Uno de los puntos fuertes de esta cámara es el sistema de almacenamiento. Éste, en concreto, es de tipo CompactFlash II, con compatibilidad para los nuevos Microdrive de IBM, incluso para los de 1GB de capacidad. Además de incluir la t

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